Me desperté en medio de la noche. Mocking dormía cerca de mi, sentía su respiración en mi oído y su calor inundaba la cama. Me deslicé entre las sábanas y salí de la habitación. Me sentía mal por él. Estaba haciendo demasiadas cosas por mi sin tener el deber de hacerlas. No quería que continuase así, aunque sentir que le importaba a alguien era lo único que me mantenía a flote.
No sabía a donde ir. No podía salir de casa, pero no quería estar en la habitación. Vi a mi madre a través de la rendija de su puerta. Se había quedado dormida viendo la televisión. No quería despertarla así que la dejé como estaba.
Algo me guió hacia el sótano. Hacía años que no bajaba allí. Solo lo utilizábamos para guardar trastos viejos, por lo que estaba lleno de polvo. Encendí la inestable bombilla que emitía una tenue luz. Y comencé a mirar por las cajas.
Cajas y cajas de recuerdos se amontonaban en las estanterías. Mi madre no me había dejado nunca verlas, sin motivo. Pero yo sabía por qué. Todo lo que contenían tenía que ver con mi padre y con mi hermano. Bajé una de las que quedaban a mi altura, la apoyé en el suelo y me senté en frente, dejando que el frío me recorriese las piernas.
Algo en mi cabeza me decía que no debía hacer aquello. Que no debía remover el pasado. Algo me decía que yo sola no sería capaz de enfrentarme a ello. Pero siempre he sido demasiado testaruda. Abrí la caja, y comencé a sacar las cosas a la vez que sacaba el poco valor que me quedaba.
Todo eran fotos, en álbumes y marcos. Todas de mi padre y de mi hermano. Las saqué todas mientras las miraba distraída, intentando que no me afectase. Cuando pensaba que ya no quedaban más encontré la última en el fondo de la caja. Sobre el amarillento y desgastado papel, cayó una lágrima. Y supe que ya no podría parar.
La foto estaba tomada en un hospital. Un niño de unos seis años, rubio, mostraba una amplia sonrisa a la cual le faltaban varios dientes y abrazaba a una niña que parecía muy asustada, pero también sonreía mientras miraba admirada a su hermano.
Llorando, acabé tumbada sobre el duro y frío suelo y me dormí apretando fuertemente la imagen contra mi, encerrándola en mi mano.
jueves, noviembre 7
miércoles, julio 17
Capítulo 27.
Mocking.
Todavía no han empezado a salir los primeros rayos de sol cuando salgo por la puerta, en dirección a casa de Glimmer. Sabía que no podía dejarla sola. Lo sabía y aún así lo hice y ha pasado lo que yo esperaba. Recibí la llamada de Alex en medio de la noche, alarmado y no me hizo falta saber más.
A medida que me acerco a su casa, veo una figura oscura que sube por la pared, apoyado en una farola y presiento que algo está a punto de ir mal. Llego corriendo a la esquina que forma la casa antes de que la silueta toque el cristal de la ventana.
-¿Qué haces ahí? -grito. - Baja ahora mismo. Ella no te quiere aquí. Vete a joder a otra.
-Tú no lo entiendes. -dice él desde arriba, al tiempo que comienza a bajar por el mismo sitio que había subido.
-Entiendo que la has hecho muchísimo daño. Entiendo que no la quieres. Entiendo que no se puede arreglar el pasado, pero entiendo que puedo evitar que vuelva a él. Entiendo que tienes que marcharte de aquí ya, y que no tienes que volver a verla. -mientras yo hablo el ha aterrizado en la acera, de un salto limpio, sin hacer apenas ruido.
-Lo siento, ¿vale? Siento haberla hecho eso. Siento no haber estado con vosotros. Siento... siento lo del puñetazo.
-Ahorratelo. Lárgate de aquí ya. -estoy siendo muy duro. Uno de mis mejores amigos se está disculpando y yo lo rechazo. Pero tengo que hacerlo. Por mi y por Glim.
-Yo... bueno, es igual. -susurra. Y seguidamente, se marcha.
Siento la necesidad de abrazarle mientras le veo caminar de espaldas. Había sido como mi hermano durante muchos años y ahora le estoy perdiendo, sin más. Pero en lugar de hacerlo, giro y comienzo a subir por donde lo había hecho él minutos antes.
Empujo suavemente la ventana entreabierta y paso al cuarto en penumbra. En la cama una figura se revuelve. Me acerco sigilosamente.
-¿Arrow? -dice ella medio en sueños.
Acerco mi mano a su frente. Está ardiendo y sudando. Tiene fiebre, por mi culpa.
-Duerme -susurro acariciando su mejilla, por la que empiezan a caer lágrimas. Al notarlas yo tampoco puedo contenerme y lloro por ella, por mi y por Arrow.
Lloro por todos.
Todavía no han empezado a salir los primeros rayos de sol cuando salgo por la puerta, en dirección a casa de Glimmer. Sabía que no podía dejarla sola. Lo sabía y aún así lo hice y ha pasado lo que yo esperaba. Recibí la llamada de Alex en medio de la noche, alarmado y no me hizo falta saber más.
A medida que me acerco a su casa, veo una figura oscura que sube por la pared, apoyado en una farola y presiento que algo está a punto de ir mal. Llego corriendo a la esquina que forma la casa antes de que la silueta toque el cristal de la ventana.
-¿Qué haces ahí? -grito. - Baja ahora mismo. Ella no te quiere aquí. Vete a joder a otra.
-Tú no lo entiendes. -dice él desde arriba, al tiempo que comienza a bajar por el mismo sitio que había subido.
-Entiendo que la has hecho muchísimo daño. Entiendo que no la quieres. Entiendo que no se puede arreglar el pasado, pero entiendo que puedo evitar que vuelva a él. Entiendo que tienes que marcharte de aquí ya, y que no tienes que volver a verla. -mientras yo hablo el ha aterrizado en la acera, de un salto limpio, sin hacer apenas ruido.
-Lo siento, ¿vale? Siento haberla hecho eso. Siento no haber estado con vosotros. Siento... siento lo del puñetazo.
-Ahorratelo. Lárgate de aquí ya. -estoy siendo muy duro. Uno de mis mejores amigos se está disculpando y yo lo rechazo. Pero tengo que hacerlo. Por mi y por Glim.
-Yo... bueno, es igual. -susurra. Y seguidamente, se marcha.
Siento la necesidad de abrazarle mientras le veo caminar de espaldas. Había sido como mi hermano durante muchos años y ahora le estoy perdiendo, sin más. Pero en lugar de hacerlo, giro y comienzo a subir por donde lo había hecho él minutos antes.
Empujo suavemente la ventana entreabierta y paso al cuarto en penumbra. En la cama una figura se revuelve. Me acerco sigilosamente.
-¿Arrow? -dice ella medio en sueños.
Acerco mi mano a su frente. Está ardiendo y sudando. Tiene fiebre, por mi culpa.
-Duerme -susurro acariciando su mejilla, por la que empiezan a caer lágrimas. Al notarlas yo tampoco puedo contenerme y lloro por ella, por mi y por Arrow.
Lloro por todos.
miércoles, junio 5
Capítulo 26.
Terminamos de cenar y ayudamos a la madre de Mock con los platos mientras sus hermanos correteaban entre nuestras piernas. Cuando acabamos, decidí irme a casa.
-Te acompaño. -dijo Mock.
-No te preocupes. Confía en mi. -dije poniendo mi mano en su hombro.- No me pasará nada. Quédate aquí y descansa, que lo necesitas.
Cogí mi chaqueta y salí por la puerta tras despedirme. Iba sola por la calle tras más de dos semanas encerrada en casa. Esa sería la primera noche que dormiría sola, todas había estado Mocking a mi lado. Pensaba que ya estaba recuperada, que podía hacerlo. Que yo era lo suficientemente fuerte.
Llevaba un rato caminando sola, bajo la luz de las farolas. No se veía a nadie por la calle, excepto algunos coches. Entonces una silueta apareció al final de la calle, andando por la misma acera que yo, pero en sentido contrario. Al principio no distinguía nada en ella. Según iba acercándose empecé a reconocer algunos rasgos. El pelo se veía negro, tanto en las zonas iluminadas por las farolas como en las oscuras. A juego, del mismo color, llevaba unos vaqueros que le quedaban un poco ajustados. Y la sudadera se distinguía rojiza a esa distancia. Yo sabía quien era. Pero, ¿qué se suponía que tenía que hacer? ¿Echar a correr en la dirección contraria? ¿Cambiarme de acera? ¿Pasar a su lado como si nada? Cada vez nos acercábamos más, hasta que estaba a unos pocos pasos de mi. No se si él me reconoció, porque no fui capaz de mirarle a la cara. Cuanto más nos acercábamos más ganas tenía de tirarme a sus brazos y abrazarle con toda la fuerza que tuviese. De echarle en cara que no hubiese estado conmigo y me hubiese dejado sola. De preguntarle por su vida. De decirle que le había echado de menos. Ya estábamos casi en frente y yo sabía que no iba a hacer nada de eso; que no debía hacerlo; que no tenía el valor suficiente para hacerlo.
Entonces pasó a mi lado como si ni siquiera me conociese. Había hecho él todo el trabajo por mi. Al pasar el aire me trajo su aroma. Olía a todas esas cosas que me recordaban a él, que me hacían sentirme bien, pero que a la vez me mataban poco a poco por dentro.
Continué andando como si no hubiese pasado nada, aún que en mi interior todo estaba fuera de su sitio. Al doblar la esquina me senté en el suelo porque no creía que pudiese sostenerme mucho más tiempo en pie. Todo me daba vueltas y yo aún tenía el recuerdo de su olor. Me quedé con la espalda apoyada en la pared, ignorando el móvil que sonaba. Se me fueron cerrando los ojos y me quedé dormida.
Lo siguiente que recuerdo es despertar tumbada en el suelo de una calle, mientras Alex me zarandeaba. No recordaba qué había pasado.
-¿Qué hago aquí?
-Eso debería preguntarte yo a ti.
-No me acuerdo... -pero de algo sí me acordaba. Recordaba haberme cruzado con Arrow. - ¿Cómo me has encontrado?
-Alguien me llamó desde tu móvil diciendo que viniese aquí. No dijo nada más, solo colgó.
-¿No dijo quién era? -dije ilusionada, esperando oír el nombre de Arrow.
-No. Sería alguien que pasaba por la calle y te vio.
-Si, sería. -contesté con la cabeza baja.
Necesitaba a Alex, pero al mismo tiempo no le necesitaba. Necesitaba a mi madre. Necesitaba a Mocking. Necesitaba a su madre. Necesitaba a Abby y Tony. Pero al mismo tiempo no los necesitaba, a ninguno de ellos.
A quien necesitaba era a Arrow, y era el único que no estaba.
-Te acompaño. -dijo Mock.
-No te preocupes. Confía en mi. -dije poniendo mi mano en su hombro.- No me pasará nada. Quédate aquí y descansa, que lo necesitas.
Cogí mi chaqueta y salí por la puerta tras despedirme. Iba sola por la calle tras más de dos semanas encerrada en casa. Esa sería la primera noche que dormiría sola, todas había estado Mocking a mi lado. Pensaba que ya estaba recuperada, que podía hacerlo. Que yo era lo suficientemente fuerte.
Llevaba un rato caminando sola, bajo la luz de las farolas. No se veía a nadie por la calle, excepto algunos coches. Entonces una silueta apareció al final de la calle, andando por la misma acera que yo, pero en sentido contrario. Al principio no distinguía nada en ella. Según iba acercándose empecé a reconocer algunos rasgos. El pelo se veía negro, tanto en las zonas iluminadas por las farolas como en las oscuras. A juego, del mismo color, llevaba unos vaqueros que le quedaban un poco ajustados. Y la sudadera se distinguía rojiza a esa distancia. Yo sabía quien era. Pero, ¿qué se suponía que tenía que hacer? ¿Echar a correr en la dirección contraria? ¿Cambiarme de acera? ¿Pasar a su lado como si nada? Cada vez nos acercábamos más, hasta que estaba a unos pocos pasos de mi. No se si él me reconoció, porque no fui capaz de mirarle a la cara. Cuanto más nos acercábamos más ganas tenía de tirarme a sus brazos y abrazarle con toda la fuerza que tuviese. De echarle en cara que no hubiese estado conmigo y me hubiese dejado sola. De preguntarle por su vida. De decirle que le había echado de menos. Ya estábamos casi en frente y yo sabía que no iba a hacer nada de eso; que no debía hacerlo; que no tenía el valor suficiente para hacerlo.
Entonces pasó a mi lado como si ni siquiera me conociese. Había hecho él todo el trabajo por mi. Al pasar el aire me trajo su aroma. Olía a todas esas cosas que me recordaban a él, que me hacían sentirme bien, pero que a la vez me mataban poco a poco por dentro.
Continué andando como si no hubiese pasado nada, aún que en mi interior todo estaba fuera de su sitio. Al doblar la esquina me senté en el suelo porque no creía que pudiese sostenerme mucho más tiempo en pie. Todo me daba vueltas y yo aún tenía el recuerdo de su olor. Me quedé con la espalda apoyada en la pared, ignorando el móvil que sonaba. Se me fueron cerrando los ojos y me quedé dormida.
Lo siguiente que recuerdo es despertar tumbada en el suelo de una calle, mientras Alex me zarandeaba. No recordaba qué había pasado.
-¿Qué hago aquí?
-Eso debería preguntarte yo a ti.
-No me acuerdo... -pero de algo sí me acordaba. Recordaba haberme cruzado con Arrow. - ¿Cómo me has encontrado?
-Alguien me llamó desde tu móvil diciendo que viniese aquí. No dijo nada más, solo colgó.
-¿No dijo quién era? -dije ilusionada, esperando oír el nombre de Arrow.
-No. Sería alguien que pasaba por la calle y te vio.
-Si, sería. -contesté con la cabeza baja.
Necesitaba a Alex, pero al mismo tiempo no le necesitaba. Necesitaba a mi madre. Necesitaba a Mocking. Necesitaba a su madre. Necesitaba a Abby y Tony. Pero al mismo tiempo no los necesitaba, a ninguno de ellos.
A quien necesitaba era a Arrow, y era el único que no estaba.
miércoles, mayo 1
Capítulo 25.
Mocking.
Glimmer está duchándose y su madre ha salido a comprar. Estoy solo en la cocina. Alex se fue hace rato y no ha vuelto aún. Nadie sabe si volverá. Así debe sentirse Glim cada vez que ve a alguien irse. La oigo gritar desde arriba.
-¿Mock?
Subo corriendo y hablo sin abrir la puerta.
-¿Estás bien?
-Si. ¿Puedes traerme una toalla?
Voy a su habitación a por una y se la paso casi sin abrir la puerta. Ella me da las gracias. Me quedo fuera para darle conversación.
-Me gusta el silencio de tu casa. En la mía jamás hay uno así. Ya sabes, mis hermanos.
-Si. Te echarán de menos, ya no pasas tiempo con ellos.
-A ti también te echarán de menos. Te quieren mucho. Puedo traerlos algún día si quieres.
-O mejor. Podemos ir los dos a tu casa. Quiero salir de aquí.
-Si quieres, vale. Mi madre también quería verte.
-Pues me visto y vamos ahora mismo.
-¿Ahora mismo? Bueno, como quieras.
La espero abajo mientras se cambia. Baja con unos pantalones y una sudadera, después de semanas sin quitarse el pijama. Se ha peinado y lavado, no lleva nada de maquillaje. Casi nunca lo lleva. Está guapa, sin intentarlo si quiera.
-¿Vamos? -dice mientras abre la puerta y sale a la calle.
Mi casa no está muy lejos de la suya, pero el poco rato que andamos se la nota disfrutar del aire libre y del sol. Al llegar a mi puerta, saco las llaves, que no utilizo desde hace 5 o 6 días.
-¿Hola? ¿Hay alguien? -grito. Se oyen cuatro pequeños pies bajando por las escaleras corriendo. - Bajad con cuidado, que os haréis daño.
Miro a Glim y ambos sonreímos. Llega primero Abby, que ha sido más rápida. La cojo y la sujeto en el aire, hasta que ella me abraza.
-Te he echado de menos.
-Y yo a ti, enana.
Entonces aparece Tony protestado.
-Abby ha hecho trampas, por eso ha llegado antes que yo. -dice con cara de pena. Me agacho para poder abrazarlos a los dos. Parecen gemelos, aunque solo se llevan un año, pero son muy parecidos.
-¡Eh, Glimmer! -dice entonces Abby. Los dos se giran y van corriendo hacia ella, que se sienta en el suelo mientras los abraza.
-Nos han dicho que has estado malita. -dice Abby, mirándola con sus grandes ojos.
-Malita no, enferma. No seas tonta. -contesta Tony haciéndose el mayor.
-Cada vez que os veo estáis más grandes -dice Glimmer.- Y os parecéis más a Mock. -sonríe y me mira.
-Hacía mucho que no te veíamos. Tienes que venir más. -dicen los niños. - ¿Por qué no te quedas a cenar?
-Sí, quédate. -de pronto aparece mi madre por la cocina. Glimmer se levanta y se acerca para darle dos besos, pero mi madre le da un abrazo. - Todavía no había hablado contigo desde... desde entonces. Lo siento. He hablado con tu madre por teléfono varias veces para ver como estabas.
-No se preocupe. -dice Glimmer sonriendo.
-Dila que para todo lo que necesite puede llamarme. Y lo mismo te digo a ti.
-Muchas gracias, de verdad.
-Bueno, vamos a cenar. Venga niños.
Sale del salón y Abby y Tony la siguen. Glimmer se me acerca y me abraza.
-Gracias. A ti y a toda tu familia. Por quererme.
-No seas tonta. -digo, mientras la abrazo más fuerte. Me doy cuenta de que ya se ha quitado la armadura que tenía, con la que parecía que no la afectaba nada ni nadie. Ya solo quiere dejarse llevar por la vida. No se si eso es bueno o malo.- Vamos a cenar.
Glimmer está duchándose y su madre ha salido a comprar. Estoy solo en la cocina. Alex se fue hace rato y no ha vuelto aún. Nadie sabe si volverá. Así debe sentirse Glim cada vez que ve a alguien irse. La oigo gritar desde arriba.
-¿Mock?
Subo corriendo y hablo sin abrir la puerta.
-¿Estás bien?
-Si. ¿Puedes traerme una toalla?
Voy a su habitación a por una y se la paso casi sin abrir la puerta. Ella me da las gracias. Me quedo fuera para darle conversación.
-Me gusta el silencio de tu casa. En la mía jamás hay uno así. Ya sabes, mis hermanos.
-Si. Te echarán de menos, ya no pasas tiempo con ellos.
-A ti también te echarán de menos. Te quieren mucho. Puedo traerlos algún día si quieres.
-O mejor. Podemos ir los dos a tu casa. Quiero salir de aquí.
-Si quieres, vale. Mi madre también quería verte.
-Pues me visto y vamos ahora mismo.
-¿Ahora mismo? Bueno, como quieras.
La espero abajo mientras se cambia. Baja con unos pantalones y una sudadera, después de semanas sin quitarse el pijama. Se ha peinado y lavado, no lleva nada de maquillaje. Casi nunca lo lleva. Está guapa, sin intentarlo si quiera.
-¿Vamos? -dice mientras abre la puerta y sale a la calle.
Mi casa no está muy lejos de la suya, pero el poco rato que andamos se la nota disfrutar del aire libre y del sol. Al llegar a mi puerta, saco las llaves, que no utilizo desde hace 5 o 6 días.
-¿Hola? ¿Hay alguien? -grito. Se oyen cuatro pequeños pies bajando por las escaleras corriendo. - Bajad con cuidado, que os haréis daño.
Miro a Glim y ambos sonreímos. Llega primero Abby, que ha sido más rápida. La cojo y la sujeto en el aire, hasta que ella me abraza.
-Te he echado de menos.
-Y yo a ti, enana.
Entonces aparece Tony protestado.
-Abby ha hecho trampas, por eso ha llegado antes que yo. -dice con cara de pena. Me agacho para poder abrazarlos a los dos. Parecen gemelos, aunque solo se llevan un año, pero son muy parecidos.
-¡Eh, Glimmer! -dice entonces Abby. Los dos se giran y van corriendo hacia ella, que se sienta en el suelo mientras los abraza.
-Nos han dicho que has estado malita. -dice Abby, mirándola con sus grandes ojos.
-Malita no, enferma. No seas tonta. -contesta Tony haciéndose el mayor.
-Cada vez que os veo estáis más grandes -dice Glimmer.- Y os parecéis más a Mock. -sonríe y me mira.
-Hacía mucho que no te veíamos. Tienes que venir más. -dicen los niños. - ¿Por qué no te quedas a cenar?
-Sí, quédate. -de pronto aparece mi madre por la cocina. Glimmer se levanta y se acerca para darle dos besos, pero mi madre le da un abrazo. - Todavía no había hablado contigo desde... desde entonces. Lo siento. He hablado con tu madre por teléfono varias veces para ver como estabas.
-No se preocupe. -dice Glimmer sonriendo.
-Dila que para todo lo que necesite puede llamarme. Y lo mismo te digo a ti.
-Muchas gracias, de verdad.
-Bueno, vamos a cenar. Venga niños.
Sale del salón y Abby y Tony la siguen. Glimmer se me acerca y me abraza.
-Gracias. A ti y a toda tu familia. Por quererme.
-No seas tonta. -digo, mientras la abrazo más fuerte. Me doy cuenta de que ya se ha quitado la armadura que tenía, con la que parecía que no la afectaba nada ni nadie. Ya solo quiere dejarse llevar por la vida. No se si eso es bueno o malo.- Vamos a cenar.
domingo, abril 21
Capítulo 24.
-¿Qué haces aquí?
-Lo mismo podría preguntarte yo. Este es mi sitio y lo sabes.
-Bueno, más bien, este era nuestro sitio.
Los dos se sientan en el césped y apoyan la espalda en la pared.
-Claro. Era nuestro sitio. Ya no, ¿no?
-No. Es decir, podemos seguir viniendo aquí. Pero no es nuestro. Creo que no podremos venir juntos otra vez.
-Claro. Es lo mejor. Esto... ¿se ha acabado?
-Supongo. No hay más que hablar sobre este tema.
-Yo ya lo he olvidado.
-Y yo.
Jamás habían tenido una conversación tan tensa y forzada entre los dos. Uno mira las manos del otro.
-¿A ti también?
-Sí. Me lo esperaba, pero no estaba preparado para esto. Bueno, ahora ya sí. Lo tuyo ha sido más fácil.
-No. Lo mío ha sido igual. Pero yo me se controlar.
-¿Insinúas que...? -el tono es amenazador. Él se da cuenta.- Mira, déjalo.
Suenan dos móviles.
-Me ha llegado un mensaje.
-A mi también.
Los dos miran los móviles. Sus expresiones cambian en un segundo.
-¿En el tuyo pone que...?
-Si. Creo que son iguales.
Ambos intentan parecer fuertes. Intentan que no los afecte. ¿Por qué debería afectarlos? Ellos ya lo han superado. ¿O no? No saben a donde mirar, sus ojos van posándose de un lugar a otro. Hasta que se encuentran unos en los del otro. Sienten que su mirada se nubla, que sus mejillas se humedecen.
Y se abrazan.
-Lo mismo podría preguntarte yo. Este es mi sitio y lo sabes.
-Bueno, más bien, este era nuestro sitio.
Los dos se sientan en el césped y apoyan la espalda en la pared.
-Claro. Era nuestro sitio. Ya no, ¿no?
-No. Es decir, podemos seguir viniendo aquí. Pero no es nuestro. Creo que no podremos venir juntos otra vez.
-Claro. Es lo mejor. Esto... ¿se ha acabado?
-Supongo. No hay más que hablar sobre este tema.
-Yo ya lo he olvidado.
-Y yo.
Jamás habían tenido una conversación tan tensa y forzada entre los dos. Uno mira las manos del otro.
-¿A ti también?
-Sí. Me lo esperaba, pero no estaba preparado para esto. Bueno, ahora ya sí. Lo tuyo ha sido más fácil.
-No. Lo mío ha sido igual. Pero yo me se controlar.
-¿Insinúas que...? -el tono es amenazador. Él se da cuenta.- Mira, déjalo.
Suenan dos móviles.
-Me ha llegado un mensaje.
-A mi también.
Los dos miran los móviles. Sus expresiones cambian en un segundo.
-¿En el tuyo pone que...?
-Si. Creo que son iguales.
Ambos intentan parecer fuertes. Intentan que no los afecte. ¿Por qué debería afectarlos? Ellos ya lo han superado. ¿O no? No saben a donde mirar, sus ojos van posándose de un lugar a otro. Hasta que se encuentran unos en los del otro. Sienten que su mirada se nubla, que sus mejillas se humedecen.
Y se abrazan.
lunes, abril 15
Capítulo 23.
Mocking se agitó a mi lado en medio de la noche. Se giró, miró la hora y después a mi.
-¿Aún con los ojos abiertos? Son las 4 de la mañana Glimmer.
-Ya. No puedo dormir.
-Llevas así ya unos días. Te dije que si no podías dormir me despertases.
-Me tranquiliza verte dormir.
Bajé a desayunar muy tarde. Ya estaban en la cocina mi madre y Mocking.
-Buenos días dormilona. -dijo mi madre mientras me acercaba un vaso de leche con cacao.
-No, quiero café.
-No más café hasta que duermas bien.
Me senté sin rechistar. Mi madre subió a ducharse y Mocking se sentó a mi lado.
-¿Crees que la molesta que pase aquí tanto tiempo?
-¿Cómo la va a molestar? Eres la única persona que nos ayuda y nos hace compañía. Pero podías ir más a menudo a casa, que te echaran de menos. -le dije mientras sonreía.
Llamaron a la puerta y fui a abrir. Me encontré a un chico de espaldas alto y rubio. Mi primer pensamiento fue Wheels, aún no le había olvidado. Pero yo sabía que no era él; era Alex. Se giró tímidamente.
-Hola. No sabía si debería venir. Por eso he tardado tantos días, pero al final me he decidido. ¿Molesto?
-Pasa, anda. -dije sonriendo.
Cerré la puerta y le guié hacia la cocina. Mocking y él se saludaron. Escuché bajar a mi madre por las escaleras y fui hacia allí.
-Mamá, ha venido Alex a verme. ¿Quieres conocerle?
-No hija, tengo muchas cosas que hacer. -dijo, y volviendo por donde había venido se fue. Era raro, pues mi madre siempre tenía mucho interés en conocer a mis amigos y hablar con ellos y a Alex aún no le conocía. Volví a la cocina y Alex comenzó a hablar conmigo.
-¿Qué tal estás? ¿Te va todo bien?
-Si, todo va genial, ya estoy recuperada.
-Excepto por que no duerme. -dijo Mock cortándome.
-Eso no es problema de esto. Llevo media vida sin dormir. No es nada nuevo.
-¿Voy a tener que venir yo a arroparte y cantarte una nana? -dijo Alex riendo.
-No te preocupes, de eso ya se encarga Mock. -contesté. Él intentó poner cara de ofendido, pero lo único que podíamos hacer los tres era reír. Que bien sentaba.
Pasamos toda la mañana hablando, pero a la hora de comer, Alex tuvo que irse a casa.
-Te prometo que esta tarde o mañana volveré a ver como estás. No lo pases muy mal sin mi. -dijo Alex sonriendo. Yo le abracé, era algo que necesitaba.
-Aquí te esperaremos.
sábado, abril 6
Capítulo 22.
Mocking.
Despierto. Ni se que hora es, pero por la ventana entra una luz anaranjada. Tengo el brazo entumecido y la cabeza de Glim apoyada en él. Su pelo me hace cosquillas en la nariz y estoy realmente incómodo, pero no cambiaría este momento por nada. Entonces Glimmer empieza a hablar en sueños, primero susurrando, pero después comienza a gritar. Solo repite una cosa:
-No, no, no. A él no.
Intento despertarla, pero ella grita más fuerte que yo. Empiezo a zarandearla gritando su nombre, hasta que abre los ojos llorosos y me abraza.
-Glim, buenas noticias. Mañana nos vamos a casa. -dijo Mocking. Llevaba una semana en el hospital recuperándome. Mock no se había separado de mi en esos siete días. Y últimamente el chico del pasillo, Alex, venía a veces con nosotros. No nos conocíamos, pero habíamos llegado a llevarnos bien.
-Por fin. -contesté.
-No vuelvas a hacerlo. No vuelvas a hacer nada de esto y no tendrás que volver a pasar por aquí. Ahora me tienes a mi y todo va a ir bien. - Le abracé. Parecía verdad. Que siempre iba a estar aquí, que las cosas iban a mejorar. Pero eso es lo que siempre parecía.
Llegamos a casa y subimos a mi habitación. Estaba perfectamente colocada. Juraría que debería haber sangre en el suelo, pero ni una gota. Abrí el armario, busqué al fondo y ni rastro de las pastillas.
-¿Has sido tú?
-Después de dejarte en el hospital, mientras te trataban y dormías tu madre se quedó y yo vine a organizarlo todo. ¿No te gusta como te lo he quedado? -dijo sonriendo.
-Si, me encanta. -contesté abrazándole.- ¿Sabes? Voy a echar de menos una cosa del hospital. A Alex. -la verdad es que le había cogido cariño. Sabía que era peligroso. Que no podía hacer amigos. Que no debía. Pero yo no me había hecho su amiga, el se había metido en mi vida por su cuenta.
-Antes de irnos le dije que ya te daban el alta y donde vivías, por si quería venir a verte. No se si vendrá.
-Gracias Mocking. Gracias por todo. Hace una semana que apenas pisas tu casa, todo por mi.
-De echo, hace una semana que no piso mi casa. He visto a mis padres porque fueron al hospital.
-No te merezco. -dije mientras me tumbaba en la cama.
-Te mereces más. Te lo mereces todo. -dijo tumbándose a mi lado. Nos quedamos dormidos, estábamos agotados.
Despierto. Ni se que hora es, pero por la ventana entra una luz anaranjada. Tengo el brazo entumecido y la cabeza de Glim apoyada en él. Su pelo me hace cosquillas en la nariz y estoy realmente incómodo, pero no cambiaría este momento por nada. Entonces Glimmer empieza a hablar en sueños, primero susurrando, pero después comienza a gritar. Solo repite una cosa:
-No, no, no. A él no.
Intento despertarla, pero ella grita más fuerte que yo. Empiezo a zarandearla gritando su nombre, hasta que abre los ojos llorosos y me abraza.
-Glim, buenas noticias. Mañana nos vamos a casa. -dijo Mocking. Llevaba una semana en el hospital recuperándome. Mock no se había separado de mi en esos siete días. Y últimamente el chico del pasillo, Alex, venía a veces con nosotros. No nos conocíamos, pero habíamos llegado a llevarnos bien.
-Por fin. -contesté.
-No vuelvas a hacerlo. No vuelvas a hacer nada de esto y no tendrás que volver a pasar por aquí. Ahora me tienes a mi y todo va a ir bien. - Le abracé. Parecía verdad. Que siempre iba a estar aquí, que las cosas iban a mejorar. Pero eso es lo que siempre parecía.
Llegamos a casa y subimos a mi habitación. Estaba perfectamente colocada. Juraría que debería haber sangre en el suelo, pero ni una gota. Abrí el armario, busqué al fondo y ni rastro de las pastillas.
-¿Has sido tú?
-Después de dejarte en el hospital, mientras te trataban y dormías tu madre se quedó y yo vine a organizarlo todo. ¿No te gusta como te lo he quedado? -dijo sonriendo.
-Si, me encanta. -contesté abrazándole.- ¿Sabes? Voy a echar de menos una cosa del hospital. A Alex. -la verdad es que le había cogido cariño. Sabía que era peligroso. Que no podía hacer amigos. Que no debía. Pero yo no me había hecho su amiga, el se había metido en mi vida por su cuenta.
-Antes de irnos le dije que ya te daban el alta y donde vivías, por si quería venir a verte. No se si vendrá.
-Gracias Mocking. Gracias por todo. Hace una semana que apenas pisas tu casa, todo por mi.
-De echo, hace una semana que no piso mi casa. He visto a mis padres porque fueron al hospital.
-No te merezco. -dije mientras me tumbaba en la cama.
-Te mereces más. Te lo mereces todo. -dijo tumbándose a mi lado. Nos quedamos dormidos, estábamos agotados.
domingo, marzo 17
Capítulo 21.
Mocking.
Intento entrar en la habitación de Glim, pero la psicóloga me intercepta antes de conseguirlo.
-Tienes que hablar con ella.
-¿Qué?
-Si. Me ha dicho que no quiere hablar con alguien a quien no le importa y que no la conoce. A ti te importa, tu la conoces. Habla con ella. Probemos eso.
-¿Pero cómo voy yo a hablar con ella? ¿De qué?
-De lo que sea. Te daré un tema al día y la tienes que sacar todo lo que puedas sobre eso. No seas directo, inténtalo como un amigo que se preocupa por ella.
-¿Y si no quiero?
-¿Quieres ayudarla?
-Por supuesto.
-Pues haz eso. Más tarde nos veremos y me cuentas como ha ido. Procura acordarte de las cosas importantes. Palabras exactas, movimientos extraños, si desvía la conversación de algunos temas. Luego yo examinaré lo que me cuentes.
-¿No sería más fácil ponerme un micrófono? Me siento como si la estuviese engañando. -digo mirándola seriamente.
-Mira chico, vamos a ayudar a tu amiga, quiera ella o no.
Pongo la mano en el manillar de la puerta, pero ella me coge el otro brazo y mirándome seriamente me dice:
-Que te hable hoy de su hermano.
-Pero... -antes de que pueda acabar la frase ya se ha ido, dejándome solo en el pasillo. Quiero ayudar a Glimmer. Supongo que por probar hoy no pasará nada. Abro la puerta y la encuentro hecha un ovillo mirando hacia la pared de la ventana. No se gira al abrir la puerta, pero se que no está dormida.
-¿Qué tal con la doctora?
-Cada año son más idiotas. -se gira y queda tumbada en la cama mirando hacia arriba. Me mira, se echa hacia un lado y me señala con la mano el hueco libre en la cama. Me está invitando ha hablar, voy bien.
-Pues a mi me ha parecido simpática. Eh y, ¿quién era el chico con el que hablabas en el pasillo? -digo mientras me tumbo a su lado poniendo las manos bajo mi cabeza.
-No se. Tampoco me ha caído bien. Me inquietaba mucho.
-¿Qué quieres decir?
-Me daba la sensación de que ya le conocía. Creo que es porque se parecía mucho a... ya sabes... Wheels. -al decir su nombre su voz suena lejana.
-No pienses en él Glimmer. No se merece ni eso.
Se gira hasta quedar mirándome de perfil y me abraza. Yo paso un brazo por su espalda y la acaricio. En lo único que puedo pensar es en que tengo que protegerla.
-Ya. El me decía que era mi hermano. El hermano que nunca tuve. Pero, ¿sabes? Si que tuve uno.
-Si. ¿Quieres hablar sobre él? -ella misma lleva la conversación hasta donde yo debía hacerlo.
-La vedad...la verdad es que no me acuerdo de él. Físicamente. No me acuerdo de su cara, de sus ojos, de su pelo. De nada. Y mi madre escondió todas las fotos en las que salían él y mi padre, para evitar hacerme más daño. Creo que ahora tendremos que tirar también en las que salen los chicos.
-Y ¿te acuerdas como era él? ¿cómo se portaba? -tengo que sacar algo de aquí. Se aprieta más contra mi pecho y se aferra a mi sudadera, aún llena de sangre.
-Era mayor que yo, dos años creo. Ahora será como tú supongo. Era bueno, muy bueno. Es decir, como todos los hermanos mayores me hacía de rabiar y esas cosas. Pero se portaba muy bien conmigo.-vacila y baja un poco más la cabeza.- Me protegía, me quería. Hasta que yo lo estropeé todo.
Noto la sudadera húmeda por la parte en la que tiene apoyada su cabeza. La abrazo más fuerte, quedando el trozo de manga manchado de sangre cerca de su cara.
-Mock, yo te he contado esto, cuéntame tu lo de la sangre. -dice secándose las lágrimas con las manos.
-No... no es buena idea, créeme.
-Por favor, dime solo quien te lo ha hecho.
-Te pondrás peor Glimmer, hazme caso.
-Ha sido uno de los chicos, ¿no? ¿Ha sido por mi Mocking? -me dice mientras me mira con la cara llena de lágrimas.
-Si, Glim, si. Pero no te preocupes, de verdad, estoy bien.
-Solo dime quien de todos ha sido, por favor.
-Está bien, solo eso. -finalmente me rindo.- Ha sido Arrow.
Nos abrazamos y nos quedamos tumbados llorando, casi dormidos, hasta que Glimmer me susurra:
-Ojalá me hubiese pegado a mi, en vez de a ti.
Le doy un beso en la frente, mezclando sus lágrimas con las mías y nos quedamos los dos dormidos, sin importarnos la hora, el tiempo o el resto de la gente.
Esa noche tuve un sueño. Un sueño terrible, una pesadilla. Soñé que Arrow venía mientras Mocking y yo dormíamos. Nos miraba y sonreía. Me besaba y me decía que lo sentía y yo sonreía con el. Entonces miraba hacia Mocking y decía: "para ti no hay ningún lo siento". Y le pegaba un puñetazo en la cara. Yo notaba el dolor en mi propia nariz y en mi propia boca. Yo notaba mi propia sangre corriendo por mi rostro. Y gritaba, no se si en el sueño o en la realidad.
martes, marzo 5
Capítulo 20.
Me autoconvencí de que lo único que necesitaba realmente era a mi madre y a Mocking. Solo dormía y hablaba con ellos y así pasaban las horas. Cada vez que despertaba estaba uno de los dos a mi lado y con eso me bastaba. Una de las veces que abrí los ojos estaban allí los dos hablando con una enfermera. Al verme despertar mi madre y Mock se acercaron a mi mientras ella se iba.
-Cariño, vamos a ir un momento a la cafetería, ¿vale? Pero te vamos a dejar con una doctora, habla con ella.
-No, mamá. No quiero hablar con una psicóloga. No quiero, ¿lo entiendes? Y por cierto, ya no tengo cinco años como la primera vez. Puedes hablarme como a una persona de mi edad.
-Ya hija, lo siento. Ya sabes que... es difícil.
-Vaya usted abajo, ahora iré yo, si Glimmer me deja. -dijo Mocking sonriéndome. Mi madre salió de la habitación y él se sentó en el borde de mi cama. - Glim, tienes que hablar con la doctora, por favor. Te va a ayudar.
-Llevo diez años hablando con doctores de todos los tipos y estoy ingresada en un hospital por intento de suicidio. ¿En serio pretendes hacerme creer que eso me ayuda?
-Glim, no se... es que...
-Venga, vete abajo con mi madre. Dile a esa doctora que pase. Pero no os prometo nada.
-Gracias Glimmer. -dijo Mocking mientras me daba un beso en la frente y un abrazo. Después salió de la habitación y entró una chica de unos 30 años.
-Hola -dijo con una sonrisa radiante.- me han dicho que te llame Glimmer, no por tu nombre. ¿Estás de acuerdo?
-Preferiría que no me llamase.
-Glimmer, aunque tu creas que no, estoy aquí para ayudarte.
-¿Si? ¿Porque le importo mucho, no es cierto? Oh no, perdone. Es por que la pagan por escucharme y decirme lo que ya me han dicho tantos otros: que estoy loca.
-No Glimmer, de verdad. No pienses que estás loca. Y sí, me pagan por ello. Pero realmente quiero ayudarte. Y creo que podré hacerlo.
-¿Podrá usted hacer lo que no han conseguido 6 psicólogos en diez años?
-No... no se. Pero al menos tengo que intentarlo.
-Perdone, ¿tiene usted hijos?
-Si, tengo dos hijas pequeñas. ¿Qué tiene esto que ver contigo?
-Imagínese, que una de ellas casi mata a la otra y después casi se mata a si misma. ¿Llevaría usted a su hija a hablar con una desconocida? Porque a mi, sinceramente no me parece el mejor método.
-Es el único método con el que puedes intentar recuperarte.
-Osea, ¿que sin usted estoy perdida? Mire, lo siento, pero no pienso hablar con una persona que ni siquiera me conoce de mis cosas más íntimas. Adiós.
Salió de la habitación sin decir nada y dejó la puerta abierta. Entonces vi a un chico pasar un par de veces arriba y abajo, como buscando algo. Cada vez que pasaba delante de mi habitación miraba demasiado, para mi gusto. Me levanté y salí al pasillo, hasta encararme con él. Tenía el pelo castaño claro, casi rubio y era más alto que yo.
-Perdona, ¿quieres algo?
-¿Eh...? -parecía muy despistado. Entonces le miré a los ojos. Tenían un color azul muy intenso. Se parecía tanto a Wheels que noté un pinchazo en el estómago.
-Has pasado unas cuantas veces por delante de mi puerta. Y has mirado hacia dentro. Preferiría que no me mirase un extraño.
-Yo... lo siento. Estoy buscando a una chica de esta planta. ¿Sabes si hay alguna más?
-No. No me he relacionado con nadie desde que llegué aquí. Espero haberte servido de mucha ayuda. Adiós.
Me di la vuelta y volví a la habitación. No sabía por que, pero ese chico me inquietaba mucho. Cerré la puerta y me metí en la cama dispuesta a dormir otra vez. Parecía que era con lo único que no molestaba y no hacía daño a nadie, ni a mi misma: durmiendo.
Mocking.
Salgo de la habitación de Glim y me reúno con su madre que está a la vuelta del pasillo.
-¿Vamos a la cafetería? -propongo.
-No, conozco a mi hija. Esa psicóloga no durará ahí ni diez minutos.
-Ya suponía.
-Mocking eh... ¿no tenéis un nombre normal? No me siento cómoda llamándote así, la verdad. Es como si fuesemos amigos. -dice ella sonriendo.
-Si tengo un nombre normal, pero no me gusta utilizarlo. -le devuelvo la sonrisa. - No te sientas incómoda, Mocking me gusta.
-Bueno, pues Mocking... quería darte las gracias. Me has hecho sonreír y lo más importante, le has hecho sonreír a ella. La última vez tardamos más de un mes.
-Quiero veros sonreír. Es lo único que me importa ahora, de verdad.
-¿Sabes algo de los demás chicos?
-Creo que todavía no es el momento. -digo sintiendo la sangre seca en mi sudadera.
Miro hacia el pasillo de la habitación de Glimmer y la veo saliendo y encarándose con un chico casi rubio y alto. Ella, con todo su genio, como de costumbre. Pone las manos en las caderas para imponerse, pero la verdad es que descalza y en pijama resulta algo ridícula. Sonrío, vuelve a ser un poco como es ella.
Pero entonces miro hacia atrás y veo a su madre con toda la cara mojada y los ojos totalmente inundados. Mi mirada pregunta que pasa, pero ella solo me abraza y se va corriendo hacia abajo.
-Cariño, vamos a ir un momento a la cafetería, ¿vale? Pero te vamos a dejar con una doctora, habla con ella.
-No, mamá. No quiero hablar con una psicóloga. No quiero, ¿lo entiendes? Y por cierto, ya no tengo cinco años como la primera vez. Puedes hablarme como a una persona de mi edad.
-Ya hija, lo siento. Ya sabes que... es difícil.
-Vaya usted abajo, ahora iré yo, si Glimmer me deja. -dijo Mocking sonriéndome. Mi madre salió de la habitación y él se sentó en el borde de mi cama. - Glim, tienes que hablar con la doctora, por favor. Te va a ayudar.
-Llevo diez años hablando con doctores de todos los tipos y estoy ingresada en un hospital por intento de suicidio. ¿En serio pretendes hacerme creer que eso me ayuda?
-Glim, no se... es que...
-Venga, vete abajo con mi madre. Dile a esa doctora que pase. Pero no os prometo nada.
-Gracias Glimmer. -dijo Mocking mientras me daba un beso en la frente y un abrazo. Después salió de la habitación y entró una chica de unos 30 años.
-Hola -dijo con una sonrisa radiante.- me han dicho que te llame Glimmer, no por tu nombre. ¿Estás de acuerdo?
-Preferiría que no me llamase.
-Glimmer, aunque tu creas que no, estoy aquí para ayudarte.
-¿Si? ¿Porque le importo mucho, no es cierto? Oh no, perdone. Es por que la pagan por escucharme y decirme lo que ya me han dicho tantos otros: que estoy loca.
-No Glimmer, de verdad. No pienses que estás loca. Y sí, me pagan por ello. Pero realmente quiero ayudarte. Y creo que podré hacerlo.
-¿Podrá usted hacer lo que no han conseguido 6 psicólogos en diez años?
-No... no se. Pero al menos tengo que intentarlo.
-Perdone, ¿tiene usted hijos?
-Si, tengo dos hijas pequeñas. ¿Qué tiene esto que ver contigo?
-Imagínese, que una de ellas casi mata a la otra y después casi se mata a si misma. ¿Llevaría usted a su hija a hablar con una desconocida? Porque a mi, sinceramente no me parece el mejor método.
-Es el único método con el que puedes intentar recuperarte.
-Osea, ¿que sin usted estoy perdida? Mire, lo siento, pero no pienso hablar con una persona que ni siquiera me conoce de mis cosas más íntimas. Adiós.
Salió de la habitación sin decir nada y dejó la puerta abierta. Entonces vi a un chico pasar un par de veces arriba y abajo, como buscando algo. Cada vez que pasaba delante de mi habitación miraba demasiado, para mi gusto. Me levanté y salí al pasillo, hasta encararme con él. Tenía el pelo castaño claro, casi rubio y era más alto que yo.
-Perdona, ¿quieres algo?
-¿Eh...? -parecía muy despistado. Entonces le miré a los ojos. Tenían un color azul muy intenso. Se parecía tanto a Wheels que noté un pinchazo en el estómago.
-Has pasado unas cuantas veces por delante de mi puerta. Y has mirado hacia dentro. Preferiría que no me mirase un extraño.
-Yo... lo siento. Estoy buscando a una chica de esta planta. ¿Sabes si hay alguna más?
-No. No me he relacionado con nadie desde que llegué aquí. Espero haberte servido de mucha ayuda. Adiós.
Me di la vuelta y volví a la habitación. No sabía por que, pero ese chico me inquietaba mucho. Cerré la puerta y me metí en la cama dispuesta a dormir otra vez. Parecía que era con lo único que no molestaba y no hacía daño a nadie, ni a mi misma: durmiendo.
Mocking.
Salgo de la habitación de Glim y me reúno con su madre que está a la vuelta del pasillo.
-¿Vamos a la cafetería? -propongo.
-No, conozco a mi hija. Esa psicóloga no durará ahí ni diez minutos.
-Ya suponía.
-Mocking eh... ¿no tenéis un nombre normal? No me siento cómoda llamándote así, la verdad. Es como si fuesemos amigos. -dice ella sonriendo.
-Si tengo un nombre normal, pero no me gusta utilizarlo. -le devuelvo la sonrisa. - No te sientas incómoda, Mocking me gusta.
-Bueno, pues Mocking... quería darte las gracias. Me has hecho sonreír y lo más importante, le has hecho sonreír a ella. La última vez tardamos más de un mes.
-Quiero veros sonreír. Es lo único que me importa ahora, de verdad.
-¿Sabes algo de los demás chicos?
-Creo que todavía no es el momento. -digo sintiendo la sangre seca en mi sudadera.
Miro hacia el pasillo de la habitación de Glimmer y la veo saliendo y encarándose con un chico casi rubio y alto. Ella, con todo su genio, como de costumbre. Pone las manos en las caderas para imponerse, pero la verdad es que descalza y en pijama resulta algo ridícula. Sonrío, vuelve a ser un poco como es ella.
Pero entonces miro hacia atrás y veo a su madre con toda la cara mojada y los ojos totalmente inundados. Mi mirada pregunta que pasa, pero ella solo me abraza y se va corriendo hacia abajo.
domingo, marzo 3
Capítulo 19.
Cuando volví a despertar ahí estaba Mocking, como me había prometido. Estaba levantado, de pie frente a la ventana.
-Hola.
Se dio la vuelta sobresaltado.
-Glim, ¿qué tal? ¿estás bien? ¿necesitas algo?
-Relájate Mock, anda.
Rodeó la cama y se sentó en la silla que estaba a mi lado. Entonces vi que tenía la sudadera manchada. ¿Era sangre?
-¿Qué te ha pasado? -dije cogiendo la manga de la sudadera.- Esto es sangre. ¿Qué has hecho?
-Eh sí, es sangre. Nada, no te preocupes. En serio, déjalo.
-Solo contéstame una cosa... ¿es tuya?
-Sí. Y ahora déjalo, ¿vale?
-Pero no quiero dejarlo. ¿De dónde es? -entonces vi su labio, el cual tenía una gran herida.- ¿Te han roto el labio? ¿Quién ha sido? ¿Qué ha pasado?
-Glimmer, si yo te cuento lo de la sangre en la manga de mi sudadera, tú me cuentas lo de la sangre en la manga de tu sudadera.
-Manche la sudadera...¿Me viste? Yo...lo siento.
-Sí, más bien... yo te encontré. -Mocking parecía a punto de llorar.
-Vale, dejamos lo de las sudaderas. -le acaricié el labio a Mock y el a mi el brazo. Los dos hicimos una mueca de dolor.- Bueno... cuéntame que me han hecho aquí.
-Te hicieron una transfusión de sangre. Perdiste mucha, estabas a punto de desangrarte. Y un lavado de estómago, por... ya sabes. Se que si hubiese llegado antes ninguna de las dos cosas habría sido necesaria. Probablemente estarías en tu casa aún. No tenía que haberte dejado sola.
-No te culpes, por favor. Ya tengo a mi madre para eso. Es lo último que quiero, que os sintáis culpables por algo que es solo culpa mía.
-No es eso, es que pienso todo lo que he hecho mal y que si hubiese hecho bien no habría pasado esto.
-No. Esto iba a pasar. Siempre pasa.
-No es la primera vez que estás en un hospital en estas condiciones, ¿verdad?
-Y sospecho que tampoco la última.
-No digas eso Glimmer. Ahora que lo se, te ayudaré más. Te prometo que no dejaré que vuelva a pasarte esto.
-Ya claro. ¿Qué te han contado?
-Nada, realmente. Solo lo que he oído a tu madre hablando con los médicos. Es una gran mujer, ¿sabes? Se parece a ti. He escuchado que tienes una...enfermedad.- dijo entre susurros.
-No hace falta que lo digas con miedo, no es contagiosa. Y tengo que dejar de esconderlo, por lo menos a ti. Ya es hora de que lo sepas todo. Y también de explicarte lo que te dije por teléfono.
-Solo si quieres Glim.
-Si, quiero. Cuando tenía tres años me diagnosticaron bipolaridad del tipo II. Yo vivía con mi madre, mi padre y mi hermano.
-No sabía que tuvieses un hermano. -dijo Mocking mientras me cogía una mano.
-Lo se. No es algo de lo que me sienta orgullosa. Con esa edad la enfermedad me afectó un tiempo bastante. Era muy agresiva. Mi padre no sabía que hacer conmigo, no sabía como tratarme. Por eso siempre estaba fuera, no quería estar conmigo. Siempre tenía que trabajar fuera de la ciudad, o eso nos decía a nosotros. Un día mi madre fue a hacer unos recados y mi hermano y yo nos quedamos solos. Entonces me quitó un juguete, algo que los niños hacen normalmente. Pero yo no me lo tomé como un juego. -se me empezaban a acumular lágrimas en los ojos y Mock me acariciaba suavemente la mano.- Casi... casi le mato. Le tiré por las escaleras. Por un rato estuvo inconsciente. Entonces yo me encerré en mi habitación y esa fue la primera vez que me autolesioné. No me hice cortes ni nada de eso, tenía cinco años. Me empecé a dar cabezazos contra la pared, hasta quedar inconsciente. A mi madre casi le da un ataque de ansiedad, al llegar a casa y encontrar a sus dos hijos inconscientes. Al recuperarnos los dos mi hermano me miró y dijo: "no quiero vivir con ella, es un monstruo". Y así era exactamente como me sentía yo.
Las lágrimas empezaron a correr por mi rostro, mientras Mocking me abrazaba.
-Glim, no tienes que seguir si no quieres...
-No, quiero. -dije mientras me secaba la cara.- Mi padre se fue a vivir muy lejos de aquí, no se a donde, y se llevó a mi hermano. No los he vuelto a ver, a ninguno de los dos, y han pasado once años. Después de eso estuve un tiempo yendo al psicólogo y volví a estar estable, aunque tenía algunas recaídas, pero leves. Entonces, cuando yo tenía 9 años, murió mi abuela y volví a caer. Primero me corté. Perdí mucha sangre y me trajeron al hospital. Un tiempo después le quité unos antidepresivos a mi madre. Pensé en tomarme el bote entero. Pero mi madre me encontró antes, me hizo vomitar, me hicieron un lavado de estómago. Aún así yo seguía autolesionandome, pero con más cuidado, para que no me volviesen a traer al hospital. Yo sabía que el hospital me ponía aún peor. Solo pensaba en mi abuela, mi padre y mi hermano. Quería que volviesen todos. No tenía amigos, porque me pasaba el día en el hospital y en casa. No salía y no iba a clase. Un poco después dejé de comer. Y le iba quitando más y más medicamentos a mi madre sin que lo notase y los guardaba en el fondo de mi armario. Pensé muchas veces en el suicidio. No quería vivir con alguien como yo. Y entonces... entonces os conocí a vosotros. Y me devolvisteis las ganas de vivir. Arrow me ayudó a volver a comer. Cambiaba las horas haciéndome daño por horas patinando con vosotros. Volví a ir a clase. Todo mejoró muchísimo. Y entonces, me abandonasteis, como hacen todos.
-No Glimmer, yo estoy aquí. -dijo Mocking mientras me abrazaba, apretándome contra el y los dos llorábamos.
sábado, marzo 2
Capítulo 18.
Mocking.
Me quedo un momento en shock, intentando procesar lo que acaba de hacer Arrow. No puedo entenderlo. Siento dentro de mi mucha rabia y las lágrimas me queman en los ojos, no por el dolor del puñetazo, pero no dejo que se escapen. No lo entiendo. No entiendo por qué se comportan así. No entiendo que he hecho yo y menos aún que ha hecho Glimmer. Me limpio la sangre en la manga de la sudadera y me voy de allí. Cuando llego al coche suena mi móvil y oigo un débil sollozo.
-¿Hola?
-Hola Mocking. Por favor no me interrumpas. -dice Glimmer entre lágrimas- Gracias, pero ya puedes dejar de hacer tantas cosas por mi. No merecen la pena, de verdad. Y seguro que acabarás dejándome, como todos. Como Riddle y Mild. Como Wheels. Como Arrow. Como mi padre y mi hermano. Y no te culpo por ello. Es normal que nadie quiera estar con una chica como yo. Se que en realidad solo soy un estorbo para todo el que está a mi lado. Así que me parece lógico que nadie esté mucho tiempo conmigo. Ni siquiera yo quiero estar conmigo. Se que soy estúpida por pensar que con vosotros iba a ser diferente. Por pensar que estaríais a mi lado. La verdad es que habéis aguantado bastante. Pero ya no, ya no están y tú tampoco estarás. Wheels... Wheels me dijo que quería que todo siguiera igual. Que como hermanos. Y si, bueno, en realidad se ha comportado como mi hermano. No le culpo. A Riddle y Mild tampoco los culpo. Ya debes suponer lo que les pasa. Pero Arrow... Sinceramente, pensaba que Arrow era especial, era diferente. Pensaba que yo era especial para él. Pero le escuché el otro día. Quiere a Ettia como si fuera la única en el mundo y yo soy un cero a la izquierda para él. Supongo que siempre lo he sido, pero no he querido darme cuenta. Supongo que solo yo le quería. Y basándome en la forma que me han dejado de lado todos, supongo que yo era la única que daba amor en este grupo. Vosotros no. Y es normal. Ahora lo pienso y veo a 5 amigos que viven su vida perfectamente y de repente se les acopla una cría y que encima está loca y vosotros no sabéis como decirla que se vaya de vuestras vidas y os deje en paz. Y tu de momento no me has dejado de lado. Parece que incluso me aprecias un poco. Pero se que lo harás, lo acabarás haciendo. Todo el mundo lo hace. Es la historia de mi vida. No me estoy haciendo la víctima. No pretendo que hagas nada por mi. No quiero que se lo cuentes a los demás y vengan a pedirme perdón. No, no quiero nada de eso. Solo quiero decirte que no puedo más. Adiós Mocking.
-Pero, Glim... -me doy cuenta que ha colgado antes de que yo dijese ni una palabra. Algo dentro de mi muere. Y algo dentro de mi me dice que algo va mal.
Muy mal.
Recuerdo salir de la cama. Lloraba muchísimo, no podía dejar de llorar. Me hice daño, como tantas otras veces. Ese dolor me recordaba al pasado, me hacía daño por dentro, me recordaba que la vida es un ciclo, que siempre se repiten las cosas. Llamé a Mocking. No me acuerdo exactamente de lo que le dije. Lloraba tanto que mis propias lágrimas me ahogaban. Le pedí que no dijese nada y me hizo caso. Y después abrí los últimos cajones del armario. Y ya no recuerdo nada más.
Hasta que abrí tímidamente los ojos. La claridad me deslumbró. A mi derecha había una ventana con cortinas blancas. El techo era blanco. Las paredes blancas. Las sábanas que me envolvían eran blancas. Miré hacia delante y vi a mi madre sentada en una silla. Se había quedado dormida con un libro encima. Parecía muy cansada, tenía muchas más ojeras de lo normal. Y aún así parecía guapa. Se que estaba aquí por mi. Ella siempre estaba. Eso era lo único que tenía seguro. La única persona que jamás me había abandonado. No se por qué no había pensado en ella antes. Solo la necesitaba a ella. Y pensando eso volví a dormirme.
Desperté más tarde. No se si horas, minutos o días. Observé el lugar donde antes estaba la silla con mi madre y habían desaparecido las dos. Pero escuché un susurro a mi izquierda.
-¿Glimmer?
Miré hacia allí y vi a Mocking. No quería verle. No podía. Igual que mi madre representaba la estabilidad y el cariño, todo lo que yo necesitaba, él representaba a todas esas personas que me habían dejado, cuando más los quería. Pero en realidad quería estar con él. Me transmitía confianza y parecía que me quería de verdad.
-¿Por qué no me habías contado nada de esto? -dijo mientras me acariciaba el pelo. Me encogí de hombros.- Te podía haber ayudado más de lo que lo he hecho. Podía haber hecho más. Lo se. Lo siento.
-No... tú... lo has hecho bien.
-¿Esto lo sabía alguno de los chicos? -negué con la cabeza.
-Bueno... Arrow. Sabía una pequeña parte. Pero no.
-¿Quieres dormir más?
-Si. Pero no les digas a las enfermeras ni al médico que me he despertado. Ni a mi madre siquiera. Por favor.
-¿Por qué? Me han dicho que informe de cualquier cosa que pase.
-Por favor Mocking. Si saben que ya me he despertado empezarán a venir. A darme medicamentos. A darme comida. A contarme que lo que he hecho está muy mal. Y en dos horas estaré otra vez hablando con el psicólogo. Por favor, no digas nada.
-Como quieras.
-Después te lo contaré todo, te lo prometo. -no sabía por qué había dicho eso. Era lo que menos me apetecía.
-Solo si tu quieres. Ahora duérmete. Estaré aquí cuando vuelvas a despertarte, no te preocupes. No me iré.
Y con esas tres últimas palabras rondando por mi cabeza volví a quedarme dormida.
Me quedo un momento en shock, intentando procesar lo que acaba de hacer Arrow. No puedo entenderlo. Siento dentro de mi mucha rabia y las lágrimas me queman en los ojos, no por el dolor del puñetazo, pero no dejo que se escapen. No lo entiendo. No entiendo por qué se comportan así. No entiendo que he hecho yo y menos aún que ha hecho Glimmer. Me limpio la sangre en la manga de la sudadera y me voy de allí. Cuando llego al coche suena mi móvil y oigo un débil sollozo.
-¿Hola?
-Hola Mocking. Por favor no me interrumpas. -dice Glimmer entre lágrimas- Gracias, pero ya puedes dejar de hacer tantas cosas por mi. No merecen la pena, de verdad. Y seguro que acabarás dejándome, como todos. Como Riddle y Mild. Como Wheels. Como Arrow. Como mi padre y mi hermano. Y no te culpo por ello. Es normal que nadie quiera estar con una chica como yo. Se que en realidad solo soy un estorbo para todo el que está a mi lado. Así que me parece lógico que nadie esté mucho tiempo conmigo. Ni siquiera yo quiero estar conmigo. Se que soy estúpida por pensar que con vosotros iba a ser diferente. Por pensar que estaríais a mi lado. La verdad es que habéis aguantado bastante. Pero ya no, ya no están y tú tampoco estarás. Wheels... Wheels me dijo que quería que todo siguiera igual. Que como hermanos. Y si, bueno, en realidad se ha comportado como mi hermano. No le culpo. A Riddle y Mild tampoco los culpo. Ya debes suponer lo que les pasa. Pero Arrow... Sinceramente, pensaba que Arrow era especial, era diferente. Pensaba que yo era especial para él. Pero le escuché el otro día. Quiere a Ettia como si fuera la única en el mundo y yo soy un cero a la izquierda para él. Supongo que siempre lo he sido, pero no he querido darme cuenta. Supongo que solo yo le quería. Y basándome en la forma que me han dejado de lado todos, supongo que yo era la única que daba amor en este grupo. Vosotros no. Y es normal. Ahora lo pienso y veo a 5 amigos que viven su vida perfectamente y de repente se les acopla una cría y que encima está loca y vosotros no sabéis como decirla que se vaya de vuestras vidas y os deje en paz. Y tu de momento no me has dejado de lado. Parece que incluso me aprecias un poco. Pero se que lo harás, lo acabarás haciendo. Todo el mundo lo hace. Es la historia de mi vida. No me estoy haciendo la víctima. No pretendo que hagas nada por mi. No quiero que se lo cuentes a los demás y vengan a pedirme perdón. No, no quiero nada de eso. Solo quiero decirte que no puedo más. Adiós Mocking.
-Pero, Glim... -me doy cuenta que ha colgado antes de que yo dijese ni una palabra. Algo dentro de mi muere. Y algo dentro de mi me dice que algo va mal.
Muy mal.
Recuerdo salir de la cama. Lloraba muchísimo, no podía dejar de llorar. Me hice daño, como tantas otras veces. Ese dolor me recordaba al pasado, me hacía daño por dentro, me recordaba que la vida es un ciclo, que siempre se repiten las cosas. Llamé a Mocking. No me acuerdo exactamente de lo que le dije. Lloraba tanto que mis propias lágrimas me ahogaban. Le pedí que no dijese nada y me hizo caso. Y después abrí los últimos cajones del armario. Y ya no recuerdo nada más.
Hasta que abrí tímidamente los ojos. La claridad me deslumbró. A mi derecha había una ventana con cortinas blancas. El techo era blanco. Las paredes blancas. Las sábanas que me envolvían eran blancas. Miré hacia delante y vi a mi madre sentada en una silla. Se había quedado dormida con un libro encima. Parecía muy cansada, tenía muchas más ojeras de lo normal. Y aún así parecía guapa. Se que estaba aquí por mi. Ella siempre estaba. Eso era lo único que tenía seguro. La única persona que jamás me había abandonado. No se por qué no había pensado en ella antes. Solo la necesitaba a ella. Y pensando eso volví a dormirme.
Desperté más tarde. No se si horas, minutos o días. Observé el lugar donde antes estaba la silla con mi madre y habían desaparecido las dos. Pero escuché un susurro a mi izquierda.
-¿Glimmer?
Miré hacia allí y vi a Mocking. No quería verle. No podía. Igual que mi madre representaba la estabilidad y el cariño, todo lo que yo necesitaba, él representaba a todas esas personas que me habían dejado, cuando más los quería. Pero en realidad quería estar con él. Me transmitía confianza y parecía que me quería de verdad.
-¿Por qué no me habías contado nada de esto? -dijo mientras me acariciaba el pelo. Me encogí de hombros.- Te podía haber ayudado más de lo que lo he hecho. Podía haber hecho más. Lo se. Lo siento.
-No... tú... lo has hecho bien.
-¿Esto lo sabía alguno de los chicos? -negué con la cabeza.
-Bueno... Arrow. Sabía una pequeña parte. Pero no.
-¿Quieres dormir más?
-Si. Pero no les digas a las enfermeras ni al médico que me he despertado. Ni a mi madre siquiera. Por favor.
-¿Por qué? Me han dicho que informe de cualquier cosa que pase.
-Por favor Mocking. Si saben que ya me he despertado empezarán a venir. A darme medicamentos. A darme comida. A contarme que lo que he hecho está muy mal. Y en dos horas estaré otra vez hablando con el psicólogo. Por favor, no digas nada.
-Como quieras.
-Después te lo contaré todo, te lo prometo. -no sabía por qué había dicho eso. Era lo que menos me apetecía.
-Solo si tu quieres. Ahora duérmete. Estaré aquí cuando vuelvas a despertarte, no te preocupes. No me iré.
Y con esas tres últimas palabras rondando por mi cabeza volví a quedarme dormida.
sábado, febrero 16
Capítulo 17.
Wheels.
No se que pretende Mocking. Pero yo tengo mis propios propósitos. Nadie me va a decir qué hacer y menos alguien que no sabe nada. Mocking es mi amigo, sí, pero ahora mismo tengo otras prioridades y tengo que mantenerme al margen. O al menos intentarlo. Pero luego está Arrow, que no se que está intentando. Esta situación me tiene demasiado perdido. Pero se que esto es lo que tengo que hacer. Se que esto es lo que quiero hacer. O al menos intento convencerme de ello.
Mocking se me acerca y yo aparto a... ¿cómo se llamaba? Bueno, a una chica cualquiera, digamos. Hablamos, si es que intercambiar cuatro expresiones intentando que no nos afecte nada se puede considerar hablar. Creo que no lo voy a soportar por mucho más. Saco un cigarro, me lo enciendo y me voy. ¿A dónde? A cualquier sitio. La chica me mira, pensando si debe venir. Aparto la mirada y mi expresión lo dice todo. Una menos.
Habrá que ir buscando otra.
Arrow.
Le veo venir. "Mantente firme, Arrow". ¿Qué quiere? Vaya pregunta. Se perfectamente lo que quiere. No viene a hablar en el mejor momento, pero es el momento que hay. "Mantente firme, Arrow". No quiero hablar, la verdad. Ettia me agarra con más fuerza, impidiendo que nos separemos. Pero el me coge del brazo y tira de mi. Mocking siempre ha sido más fuerte que yo, y por supuesto, más fuerte que Ettia. No quiero hacer esto. No quiero. Ettia me coge del otro brazo pero sin tirar mucho. No quiero. Pero no me deja otra opción. "Mantente firme, Arrow". ¿No entiende que necesito huir? No, no lo entiende. Suelto la mano que está entre los brazos de Ettia sacudiéndola. "Mantente firme, Arrow". Y descargo todo lo que necesito descargar en la cara de uno de mis mejores amigos. Miro su cara, por la que corre la sangre. Miro mi mano, en la que está la sangre de Mocking, brillante y húmeda. "Mantente firme, Arrow". Echo a andar hacia el lado contrario, apartando a Ettia a un lado, bruscamente, y me mira ofendida. No vuelvo a mirar hacia atrás. Intento que mi expresión oculte mis sentimientos, por lo menos que sea nula. Y desaparezco de allí.
miércoles, febrero 13
Capítulo 16.
Narrado por Mocking.
Le pregunto a Glimmer cuánto hace que no come. No me contesta, se apoya en mi pecho y llora. Con eso ya tengo suficiente respuesta. Tengo que hacer algo, no puedo verla así, pero no se qué decir. Yo no se cómo reaccionar ante estas situaciones, no es algo que te enseñen en el colegio. Ante una amiga que te moja la camiseta con sus lágrimas y te hunde sus pequeños dedos en tu espalda, callada, aunque pidiendo ayuda a gritos, ¿qué haces? ¿De qué te sirven las matemáticas o la física en esta situación?
Se me ocurre mirar hacia arriba y entonces lo veo. Dos de nuestros mejores amigos ignorándola, ignorándome. Decido no hablar. Pienso que ella no quiere llorar en medio del instituto, que no quiere que nadie la vea. La cojo por la cintura y apoyo sus piernas en mis brazos, pasado cada una por un lado de mi cuerpo, dejándola que siga ocultando su cara, llena de lágrimas, en mi hombro. Y salgo de aquí corriendo. Al pasar por delante de Wheels y Arrow siento que nos miran, pero no se si es realidad. La llevo a la parte de atrás del edificio, donde no suele haber nadie. Me agacho y la suelto suavemente en la hierba, separándome de ella para verle la cara. Ella se protege con las manos, pero yo se las cojo.
-No...no puedo aguantarlo más...Mocking...
-Lo se. Lo he visto. Glim, tienes que salir adelante. ¿O te vas a estancar por dos gilipollas que no saben apreciarte?
-Es que esos dos gilipollas son más de la mitad de mi vida. Bueno, o eran. Y mira como me tratan ahora. ¿Tan mala soy? ¿Tan poco me merezco?
No puedo seguir viéndola así. Cada vez caen más lágrimas por su rostro y cada vez se agrupan más detrás de mis ojos. ¿Cómo alguien así puede sufrir porque no la valoren? ¿Cómo alguien puede no valorar a alguien así?
La cojo igual que antes y la llevo hasta mi coche. Me he sacado el carnet hace unas pocas semanas y aún me asusta llevar a gente, pero da igual. La suelto en el asiento de delante y le abrocho el cinturón, mientras sus manos esconden su cara. Cierro la puerta, doy la vuelta al coche y entro por la puerta del conductor. La llevo hasta su casa. Llamo a la puerta y al abrir su madre me ayuda a llevarla arriba. Me mira a la cara y sabe que no debe hablar ni preguntar. La dejamos en su cuarto, metida en la cama, llorando.
-¿Hay algo que deba hacer? ¿Qué la pasa?
-Tengo que arreglar unos asuntos, en seguida vuelvo y se lo cuento. De momento no creo que haya nada que hacer, déjela desahogarse un poco.
Vuelvo a montar en el coche y me dirijo al instituto de nuevo. Estoy demasiado enfadado, algo no va bien dentro de mi. Tengo muy buen humor, pero cuando se trata de estas cuestiones, eso desaparece. Wheels y Arrow están en las mismas posiciones que antes. Primero me dirijo a Wheels. Al verme venir corriendo aparta a la chica que está encima de él, como si se tratase de un complemento.
-Tenemos que hablar. -digo mirando a la chica.- Solos.
Ella pone cara de ofendida y se va a reunirse con su grupo de amigas.
-Si me vas a sermonear por que no haga caso a Glimmer, ahorratelo.
-Wheels, está destrozada.
-Mocking, tiene más amigos. Puede conseguir más amigos. Mírame a mi, he conseguido más chicas.
-Sigue con tu cabezonería y tu orgullo Wheels. Solo te digo que como le pase algo malo por tu culpa, date por jodido.
Hace un gesto de aburrimiento, se levanta y comienza a andar. Se enciende un cigarro y se aleja de mi. "Y esta era la parte fácil" pienso. Me acerco a Arrow.
-Tenemos que hablar. -sigue con Ettia como si nada. -Arrow, he dicho que tenemos que hablar. -repito.
-Habla. -me dice sin ni siquiera mirarme.
-A solas.
-Pues yo no me voy a ir. Los asuntos de Arrow son asuntos míos. -dice Ettia.
-Necesito hablar con él a solas, te guste o no.
-Pues no, no me gusta.
Cojo a Arrow del brazo y tiro de él para sacarlo del sandwich que forman Ettia y la columna. Intenta separarse pero no le dejo; soy más fuerte que él. Entonces veo la mano que tiene libre acercarse a toda velocidad a mi cara y noto un intenso dolor en la nariz y que un líquido me gotea de esta y de el labio.
HOLA HOLA HOLA HOLLLLLLLLLLA.Yo soy la que escribe. Una cosita. A la chica random que me comenta que es un amor y a los visitantes anónimos que alguno habrá, me podéis dejar comentarios, que los leo y los contesto, para decirme lo que os gusta y lo que no y así puedo mejorar ¿Qué os parece? También podéis dejarme vuestro Twitter, y así os aviso yo cuando saco nuevo capítulo y es más cómodo para vosotros (?) y qué coño, me hace ilusión seguir a gente que me lee. Un beso, guapos. Adios :3
Le pregunto a Glimmer cuánto hace que no come. No me contesta, se apoya en mi pecho y llora. Con eso ya tengo suficiente respuesta. Tengo que hacer algo, no puedo verla así, pero no se qué decir. Yo no se cómo reaccionar ante estas situaciones, no es algo que te enseñen en el colegio. Ante una amiga que te moja la camiseta con sus lágrimas y te hunde sus pequeños dedos en tu espalda, callada, aunque pidiendo ayuda a gritos, ¿qué haces? ¿De qué te sirven las matemáticas o la física en esta situación?
Se me ocurre mirar hacia arriba y entonces lo veo. Dos de nuestros mejores amigos ignorándola, ignorándome. Decido no hablar. Pienso que ella no quiere llorar en medio del instituto, que no quiere que nadie la vea. La cojo por la cintura y apoyo sus piernas en mis brazos, pasado cada una por un lado de mi cuerpo, dejándola que siga ocultando su cara, llena de lágrimas, en mi hombro. Y salgo de aquí corriendo. Al pasar por delante de Wheels y Arrow siento que nos miran, pero no se si es realidad. La llevo a la parte de atrás del edificio, donde no suele haber nadie. Me agacho y la suelto suavemente en la hierba, separándome de ella para verle la cara. Ella se protege con las manos, pero yo se las cojo.
-No...no puedo aguantarlo más...Mocking...
-Lo se. Lo he visto. Glim, tienes que salir adelante. ¿O te vas a estancar por dos gilipollas que no saben apreciarte?
-Es que esos dos gilipollas son más de la mitad de mi vida. Bueno, o eran. Y mira como me tratan ahora. ¿Tan mala soy? ¿Tan poco me merezco?
No puedo seguir viéndola así. Cada vez caen más lágrimas por su rostro y cada vez se agrupan más detrás de mis ojos. ¿Cómo alguien así puede sufrir porque no la valoren? ¿Cómo alguien puede no valorar a alguien así?
La cojo igual que antes y la llevo hasta mi coche. Me he sacado el carnet hace unas pocas semanas y aún me asusta llevar a gente, pero da igual. La suelto en el asiento de delante y le abrocho el cinturón, mientras sus manos esconden su cara. Cierro la puerta, doy la vuelta al coche y entro por la puerta del conductor. La llevo hasta su casa. Llamo a la puerta y al abrir su madre me ayuda a llevarla arriba. Me mira a la cara y sabe que no debe hablar ni preguntar. La dejamos en su cuarto, metida en la cama, llorando.
-¿Hay algo que deba hacer? ¿Qué la pasa?
-Tengo que arreglar unos asuntos, en seguida vuelvo y se lo cuento. De momento no creo que haya nada que hacer, déjela desahogarse un poco.
Vuelvo a montar en el coche y me dirijo al instituto de nuevo. Estoy demasiado enfadado, algo no va bien dentro de mi. Tengo muy buen humor, pero cuando se trata de estas cuestiones, eso desaparece. Wheels y Arrow están en las mismas posiciones que antes. Primero me dirijo a Wheels. Al verme venir corriendo aparta a la chica que está encima de él, como si se tratase de un complemento.
-Tenemos que hablar. -digo mirando a la chica.- Solos.
Ella pone cara de ofendida y se va a reunirse con su grupo de amigas.
-Si me vas a sermonear por que no haga caso a Glimmer, ahorratelo.
-Wheels, está destrozada.
-Mocking, tiene más amigos. Puede conseguir más amigos. Mírame a mi, he conseguido más chicas.
-Sigue con tu cabezonería y tu orgullo Wheels. Solo te digo que como le pase algo malo por tu culpa, date por jodido.
Hace un gesto de aburrimiento, se levanta y comienza a andar. Se enciende un cigarro y se aleja de mi. "Y esta era la parte fácil" pienso. Me acerco a Arrow.
-Tenemos que hablar. -sigue con Ettia como si nada. -Arrow, he dicho que tenemos que hablar. -repito.
-Habla. -me dice sin ni siquiera mirarme.
-A solas.
-Pues yo no me voy a ir. Los asuntos de Arrow son asuntos míos. -dice Ettia.
-Necesito hablar con él a solas, te guste o no.
-Pues no, no me gusta.
Cojo a Arrow del brazo y tiro de él para sacarlo del sandwich que forman Ettia y la columna. Intenta separarse pero no le dejo; soy más fuerte que él. Entonces veo la mano que tiene libre acercarse a toda velocidad a mi cara y noto un intenso dolor en la nariz y que un líquido me gotea de esta y de el labio.
HOLA HOLA HOLA HOLLLLLLLLLLA.Yo soy la que escribe. Una cosita. A la chica random que me comenta que es un amor y a los visitantes anónimos que alguno habrá, me podéis dejar comentarios, que los leo y los contesto, para decirme lo que os gusta y lo que no y así puedo mejorar ¿Qué os parece? También podéis dejarme vuestro Twitter, y así os aviso yo cuando saco nuevo capítulo y es más cómodo para vosotros (?) y qué coño, me hace ilusión seguir a gente que me lee. Un beso, guapos. Adios :3
domingo, febrero 10
Capítulo 15.
Subí arriba, no quería interrumpir a Mild y Riddle, pero entonces escuché que llamaban a la puerta y volví a bajar. Me asomé al salón y vi que los dos chicos seguían jugando como si no hubiese pasado nada. Abrí la puerta y entraron los otros tres con un montón de chucherías y bolsas. Me aparté a un lado para dejarlos pasar y al entrar Wheels que era el último cerré la puerta. El esperó y me dio un abrazo, sin decir nada. Los demás ya se habían instalado en el suelo del salón y empezaban a comer.
-Venga Glim, vamos a ponernos gordos. -dijo Mocking con una sonrisa mientras abría una bolsa de patatas.
-Voy al baño -dijo Mild mientras se levantaba y comenzaba a subir por las escaleras.
-Eh sí, yo también. -dije y salí corriendo detrás de él. Al llegar al piso de arriba le cogí y le metí en mi habitación. Cerré la puerta y me puse delante bloqueando el paso.
-Mild...
-Nos has visto. -soltó antes de dejarme decir una palabra más.
-Eh, si. Pero, ¿cómo...?
-No lo se Glim. Ahora mismo estoy tan confuso como tú. -Se le notaba la preocupación en la cara, pero también cierto alivio y felicidad. Yo no sabía como hacer la siguiente pregunta. Entonces me dominó la parte de mi que que salía en estas situaciones.
-¿Desde cuando sois gays?
-Desde nunca. No lo se. Ya sabes que Riddle y yo siempre hemos estado más unidos entre nosotros que con los demás. Pero no creía que hasta este nivel.
-¿Pero ha sido la primera vez?
-No. Cuando llegamos antes a tu casa el y yo solos, mientras estábamos escondidos en el arbusto, a oscuras. No se como ha pasado, pero nos dimos un pico. Y ahora, pues... no se Glim.
-¿A ti te atraen los chicos Mild?
-No. Bueno, yo pensaba que no. Pero la verdad, ya no lo se. Rid es diferente. Y a el supuestamente tampoco. Ha estado con muchas chicas y eso. Bueno, yo creo que lo mejor es dejarlo pasar y ya está.
-Haz lo que te parezca, yo no soy la más indicada para dar consejos amorosos la verdad.
-¿Tu también lo vas a dejar pasar con Wheels? ¿Es por Arrow?
-Si. No. No se. No puedo pensar en uno sin pensar en el otro.
-Pero Gli, ¿tú realmente qué es lo que quieres?
-Quiero... quiero que desaparezcan los dos. Quiero que todo sea como antes.
No sabía lo acertada que estaba con esas palabras. No sabía el daño que me estaba haciendo a mi misma. Esa noche todo fue normal. Como era antes de todo. Seis amigos hablando, riendo y comiendo, sin fallos amorosos entre ninguno de nosotros. O al menos eso pensaba yo. Pero días después no se que pasó. Toda mi vida se desmoronó y yo no sabía que hacer.
Arrow y Wheels empezaron a alejarse de mi al mismo tiempo, cada uno por su parte. Arrow siguió con Ettia. Solo salía con ella y con sus amigos. A nosotros nos dejó del todo. No nos llamaba, no quedaba con nosotros. Ya ni siquiera nos saludaba por el instituto. Y Wheels hizo lo mismo, pero no saliendo con una chica, si no con miles. Cada fin de semana se liaba con una diferente.
Y yo estaba sola con Mocking, Riddle y Mild. Bueno, podría decirse que yo estaba sola con Mocking, porque Riddle y Mild siempre estaba solos. Nadie sabía por qué, excepto yo. Y así pasaban el tiempo.
Un día en el instituto, estábamos Mock y yo sentados, a la hora de la comida. A mi izquierda, en una mesa un poco alejada estaba Wheels, con una chica que ni me sonaba sentada encima de él, dándole besos por el cuello. Y a mi derecha estaba Arrow apoyado en una columna, rodeando a Ettia y besándola. Mocking estaba de espaldas a ellos, por lo que no veía nada.
-¿Estás bien Glim?
Encogí los hombros. ¿Cómo iba a estar bien? En cierto modo, me daba igual que estuviesen con otras chicas, o por lo menos intentaba que me diese igual. Pero no me hablaban, ni siquiera me miraban. Y yo necesitaba a mis amigos. Los necesitaba demasiado.
-Se te va a enfriar la comida.
Miré hacia abajo y vi la bandeja con la comida intacta. La aparté hacia un lado.
-Glimmer, te he estado observando y no he querido decirte nada. Pero esto ya es pasarse -dijo Mocking mientras levantaba la voz. Se levantó y se sentó a mi lado. Arrastró la bandeja de comida de nuevo hacia mi y me dijo, suave pero firmemente- ¿Cuántos días hace que no comes?
Escondí la cara en el pecho de Mocking y empecé a llorar. El me rodeó con sus brazos. Tenía razón. Cuando le dije a Mild que quería que todo fuese igual que antes no me refería a este antes. Cuando no conocía a los chicos, pero los necesitaba. Ahora si los conocía. Pero igualmente no los tenía, y los necesitaba. Todo, excepto Mocking, era como ese Antes que tan poco me gustaba. Pero ya puestos a que fuese igual, sería igual del todo.
Por eso volví a caer.
jueves, febrero 7
Capítulo 14.
Seguía ahí tumbada. Los chicos había subido detrás de mi, los oía pero no quería oírlos. Aporreaban la puerta y gritaban mi nombre y que abriese, pero a la vez hablaban en bajo entre ellos, cosas que no querían que yo escuchase. Oí que unos pasos se alejaban de mi puerta. No quería saber que pasaba. No quería enterarme de nada. Quería que el tiempo pasase más rápido. ¿Qué me pasaba? ¿Estaba así por Arrow? ¿Por Wheels? Lo había conseguido, me había aislado de todo sonido que escuchaba. Pero no del tacto. Entonces sentí que un cuerpo se tumbaba a mi lado en la cama y me pasaba un brazo por la espalda a la vez que me acercaba a él. ¿Quién era y cómo había entrado?
Lo sabía. Tenía la ventana abierta. Y solo había un chico que entraba por mi ventana.
-Pequeña...
-Arrow, te quiero. Pero tú...
-Te quiero Gli, te quiero. Por favor, sal de aquí.
Consiguió levantarme aunque yo me resistía, pero él era más fuerte. Me miró a los ojos y me abrazó.
-Vamos, ven fuera conmigo. No tienes que hablar con Wheels si no quieres.
-No, quiero hablar con el. Quiero arreglarlo todo. - no se de dónde saqué el valor para decir eso.- Dile que pase. Hablo con él y salgo, de verdad. Ya ha pasado todo.
De repente mi odio a la humanidad había desaparecido. Quería enfrentarme a mis miedos, pensaba mientras miraba a Arrow. Bueno, al menos a casi todos mis miedos, él quedaría para más tarde. Ar salió del cuarto sin decir nada y yo me quedé sentada en la cama abrazando a la almohada. En mi cabeza había un pensamiento: "no llores Gli, no llores".
Yo estaba mirando hacia abajo, pero sentí entrar a Wheels, aunque lo hizo silenciosamente. Se sentó en la cama, enfrente de mi.
-Hola Gli.
-Hola Whe. Lo siento, de verdad.
-No, no, no te preocupes. Entiendo que no quieras tener una relación. Y creo que yo he ido demasiado rápido al pedirte salir tan pronto y todo eso. Lo siento yo.
-Wheels, en serio, eres perfecto. Si fuese otra la que te dijese que no me indignaría y me preguntaría por qué lo había hecho. Pero en este momento no puedo estar con nadie. No puedo estar contigo.
Yo continuaba mirando hacia abajo. Me rodeó con los brazos y apoyé la cabeza en su hombro. Cayó una lágrima en uno de sus tatuajes, a la que siguieron algunas más.
-Gli por favor no llores. Por favor. -me sequé corriendo las lágrimas y le abracé más fuerte.- Solo espero que esto no cambie nada. Eres la mejor amiga que he tenido y que tendré. Sigue ocupando ese lugar por favor.
-Por supuesto. Como hermanos. -le dije mientras sonreía. Sus ojos estaban inundados, pero no permitía que cayesen lágrimas y me respondía con una de sus sonrisas, esas que te llenaban de vida.
Nos levantamos sin decir nada y salimos los dos al pasillo abrazados y con los ojos mojados, pero sonriendo.
-Vamos a comprar comida para esta noche. ¿Os venís? -Dijo Arrow sonriéndonos.
-Si, yo si voy.
-Yo voy a quedarme y aprovecho para ducharme, ¿vale?
-Yo creo que también me quedo. ¿Te quedas conmigo Mild? -preguntó Riddle.
-Vale -respondió.
-Bueno, nosotros nos vamos. -dijo Mocking mientras bajaban por las escaleras.
-Chicos, id abajo y poner la tele o la play o algo si queréis. En un rato voy.
Cuando todos hubieron bajado entré en el baño, me quité la ropa y me metí en la ducha. Mientras me enjabonaba el pelo y me aclaraba lloré más. No sabía por qué, pero no era un llanto de los que sientan mal, si no de los que te hacen sentir bien. Me sequé y me puse una camiseta de Mo. Bajé descalza y desde las escaleras vi a Riddle y Mild sentados en el suelo, cada uno con un mando de la Play. Jugaban a un juego de lucha y se reían mucho y se empujaban. Estaban los dos sin camiseta y muy pegados. En una jugada Riddle iba ganando y Mild se interpuso entre él y su mando haciéndole perder el control. Riddle soltó el mando y empezó a hacer cosquillas a Mild que prácticamente estaba encima de el. Mild también soltó el mando e intentó defenderse de las cosquillas de Riddle.
Después de este forcejeo Riddle acabó tendido en el suelo y Mild encima de el, apoyado en sus rodillas y sus codos. Se miraban fijamente, con unas pequeñas sonrisas. Mild se dejó caer un poco más y sus cuerpos quedaron más pegados. Riddle subió una mano y la puso en la mejilla de Mild, dónde crecía barba de dos o tres días.
-Glim no es la única que está creciendo. -dijo mientras pasaba la mano al cuello de Mild. Este se dejó caer más, hasta que sus labios tocaron los de Riddle. Él le respondió con otro beso. La mano de Riddle bajó y se entrelazó con la de Mild.
Y yo, alucinaba.
Lo sabía. Tenía la ventana abierta. Y solo había un chico que entraba por mi ventana.
-Pequeña...
-Arrow, te quiero. Pero tú...
-Te quiero Gli, te quiero. Por favor, sal de aquí.
Consiguió levantarme aunque yo me resistía, pero él era más fuerte. Me miró a los ojos y me abrazó.
-Vamos, ven fuera conmigo. No tienes que hablar con Wheels si no quieres.
-No, quiero hablar con el. Quiero arreglarlo todo. - no se de dónde saqué el valor para decir eso.- Dile que pase. Hablo con él y salgo, de verdad. Ya ha pasado todo.
De repente mi odio a la humanidad había desaparecido. Quería enfrentarme a mis miedos, pensaba mientras miraba a Arrow. Bueno, al menos a casi todos mis miedos, él quedaría para más tarde. Ar salió del cuarto sin decir nada y yo me quedé sentada en la cama abrazando a la almohada. En mi cabeza había un pensamiento: "no llores Gli, no llores".
Yo estaba mirando hacia abajo, pero sentí entrar a Wheels, aunque lo hizo silenciosamente. Se sentó en la cama, enfrente de mi.
-Hola Gli.
-Hola Whe. Lo siento, de verdad.
-No, no, no te preocupes. Entiendo que no quieras tener una relación. Y creo que yo he ido demasiado rápido al pedirte salir tan pronto y todo eso. Lo siento yo.
-Wheels, en serio, eres perfecto. Si fuese otra la que te dijese que no me indignaría y me preguntaría por qué lo había hecho. Pero en este momento no puedo estar con nadie. No puedo estar contigo.
Yo continuaba mirando hacia abajo. Me rodeó con los brazos y apoyé la cabeza en su hombro. Cayó una lágrima en uno de sus tatuajes, a la que siguieron algunas más.
-Gli por favor no llores. Por favor. -me sequé corriendo las lágrimas y le abracé más fuerte.- Solo espero que esto no cambie nada. Eres la mejor amiga que he tenido y que tendré. Sigue ocupando ese lugar por favor.
-Por supuesto. Como hermanos. -le dije mientras sonreía. Sus ojos estaban inundados, pero no permitía que cayesen lágrimas y me respondía con una de sus sonrisas, esas que te llenaban de vida.
Nos levantamos sin decir nada y salimos los dos al pasillo abrazados y con los ojos mojados, pero sonriendo.
-Vamos a comprar comida para esta noche. ¿Os venís? -Dijo Arrow sonriéndonos.
-Si, yo si voy.
-Yo voy a quedarme y aprovecho para ducharme, ¿vale?
-Yo creo que también me quedo. ¿Te quedas conmigo Mild? -preguntó Riddle.
-Vale -respondió.
-Bueno, nosotros nos vamos. -dijo Mocking mientras bajaban por las escaleras.
-Chicos, id abajo y poner la tele o la play o algo si queréis. En un rato voy.
Cuando todos hubieron bajado entré en el baño, me quité la ropa y me metí en la ducha. Mientras me enjabonaba el pelo y me aclaraba lloré más. No sabía por qué, pero no era un llanto de los que sientan mal, si no de los que te hacen sentir bien. Me sequé y me puse una camiseta de Mo. Bajé descalza y desde las escaleras vi a Riddle y Mild sentados en el suelo, cada uno con un mando de la Play. Jugaban a un juego de lucha y se reían mucho y se empujaban. Estaban los dos sin camiseta y muy pegados. En una jugada Riddle iba ganando y Mild se interpuso entre él y su mando haciéndole perder el control. Riddle soltó el mando y empezó a hacer cosquillas a Mild que prácticamente estaba encima de el. Mild también soltó el mando e intentó defenderse de las cosquillas de Riddle.
Después de este forcejeo Riddle acabó tendido en el suelo y Mild encima de el, apoyado en sus rodillas y sus codos. Se miraban fijamente, con unas pequeñas sonrisas. Mild se dejó caer un poco más y sus cuerpos quedaron más pegados. Riddle subió una mano y la puso en la mejilla de Mild, dónde crecía barba de dos o tres días.
-Glim no es la única que está creciendo. -dijo mientras pasaba la mano al cuello de Mild. Este se dejó caer más, hasta que sus labios tocaron los de Riddle. Él le respondió con otro beso. La mano de Riddle bajó y se entrelazó con la de Mild.
Y yo, alucinaba.
sábado, enero 26
Capítulo 13.
Me giré y vi a un Mocking sonriente y acalorado. Tardé un momento en reaccionar, en saber que él antes no estaba aquí.
-¿Mock?¿Cómo has entrado?
-Tienes una puerta aquí, en la cocina.
-Si pero debería estar cerrada...mierda.
Mock se reía mientras yo iba a cerrar la puerta con llave.
-¿Qué tal te ha ido con esa chica?
-Pues bien Gli, ¿cómo me va a ir? -susurró mientras me guiñaba un ojo. - ¿Puedo darme una ducha, por favor?
-Si si, claro. Espera que te acompaño arriba.
Fuimos a subir las escaleras y los chicos se percataron de nuestra presencia.
-Eh Mock, campeón.
-¿Qué tal os ha ido?
-¿A dónde vais?
-Voy a acompañarle arriba que se va a duchar. No os preocupéis, ahora nos lo contará todo. Bueno, todo lo que se pueda contar.
-¿Puedo ducharme yo en el otro baño Glim? -Dijo Wheels.
-Eh si, ven. Ahora bajo chicos.
Le llevé una toalla a Mock y después otra a Wheels. Cuándo entré en su baño se estaba quitando los pantalones. Me miró sonriendo mientras sus pantalones acababan de caer al suelo. Me quedé mirándole tan fijamente que él mismo tuvo que decir:
-Glim, ¿te pasa algo? -mientras se reía.
-¿Eh? Ah, no no. Toma tu toalla.
Al acercarme a dársela me cogió por la cintura y me besó. Solté la toalla y pasé mis manos por su espalda. Estábamos tan juntos que la toalla no se caía y yo solo quería que la toalla desapareciese.
-Bueno, me voy. -me aparté corriendo de él.
-¿No te quedas a ducharte? -me dijo con esa sonrisa traviesa suya, a la que tanto me costaba resistirme.
-Hasta luego Wheels, no tardes. -mi sonrisa se despidió de la suya.
Al bajar las escaleras escuché a los otros tres hablando. Me quedé en el último peldaño de las escaleras para ver qué decían.
-Arrow dilo.
-Reconocelo. Reconoce que la quieres.
-Chicos... Claro que la quiero. Por supuesto. Como amiga.
-No Ar, no como amiga. La quieres. Se te nota en la mirada, en como la hablas, en como nos hablas a nosotros de ella.
-Llevamos toda la vida juntos, y estas cosas las notamos. No somos tan tontos como piensas. Ni tan tontos como ella, que no se da cuenta.
-¿Y cómo no quererla chicos? No sabéis lo que me ha hecho sentir. Nada nunca me había hecho sentir así. Es increíble. Y he tardado mucho en darme cuenta. Demasiado.
Me dejé resbalar por la pared hasta caer sentada en el escalón. Lo intuía, pero escucharlo con la voz de Arrow me rompió en pedazos. Arrow quería a Ettia. La quería. Y mucho, por lo que parecía. "Nunca nadie me había hecho sentir así". ¿Ni siquiera yo? No sabía por qué me sentía así. Arrow y yo éramos amigos. Nunca habíamos sido nada más. ¿Me estaba enfadando con él por querer a otra? Claro, ya no era la única. Ni la primera. Y además, no me lo había contado. Los chicos seguían hablando.
-¿Pues a que esperas para decírselo?
-¿Ahora? No. No se lo pienso decir. ¿Estáis locos?
-Tiene derecho a saberlo, ¿no crees?
-Dejad de decir tonterías chicos. No le voy a decir nada ahora, así que dejadlo.
Parecía que la conversación acababa, así que me armé de todo el valor que me quedaba y entré en el salón.
-Hola chicos. ¿De qué habláis? -Mild y Riddle miraron incómodos a Arrow, que habló, no muy convencido.
-Eh nada, estábamos hablando sobre como había ido la cita. Les estaba contando algún detalle más de Ettia, ya sabes, cosas de chicos. -dijo sonriendo.
-Nos podías contar tu de tu tarde con Wheels. ¿No te parece?
-Bueno, tampoco hay mucho que contar.
-¿Qué es eso de que te pidió salir?
-Bueno, no exactamente. Me dijo que quería dejar de negar que estuviésemos juntos. Que si podía.
-¿Y tú dijiste que si? Que romántico, nunca me lo esperaría de él.
-Pues...no. En realidad no le he contestado todavía.
-¿Es que no quieres estar con él?
-Pues no lo se. Creo que no. -Miré a Arrow, que parecía distraído. No le interesaba lo que estaba contando. ¿Eso era lo que pasaba cuando tu mejor amigo quería a otra?¿Qué a ti te olvidaba?- Es que ahora no quiero una relación. Tengo que hablar con él, pero no sé como decírselo.
-Ya no hace falta, pequeña. -Wheels apareció detrás mío solo con unos pantalones y secándose el pelo con una toalla.
-Yo...Wheels... Lo siento.
Había tantos sentimientos dentro de mi que temía desmayarme. Miraba a Arrow y después a Wheels y así repetidas veces. Entonces noté un mareo de verdad y salí corriendo por las escaleras. Me encerré en mi habitación, puse el cerrojo y me tiré en la cama, con la cabeza debajo de la almohada, esperando a que pasase ese rato. Bueno, más bien esperaba a que pasasen los próximos años.
lunes, enero 7
Capítulo 12.
Sonó un ruido en la ventana, por encima de la música, cuando la camiseta de Wheels salía por su cabeza y caía junto a mis pantalones. Paramos por un momento y escuchamos atentamente, pero no sonó nada más, Wheels me miró, sonrió y continuó besándome. Pero mientras sus manos bajaban por mi espalda se oyó otro ruido, más fuerte que el anterior. Eran como piedras golpeando el cristal. Entonces fui a asomarme. Al abrir las ventanas, vi unas figuras oscuras escondidas detrás de un arbusto de jardín.
-¿Hola? -dije desde la ventana. Las figuras salieron a la luz que salía del salón y entonces los vi. Eran Mild y Riddle. - Ey chicos, ¿y los demás?
-Si nos dejas pasar te informamos de todo.
-Si, ahora os abro. -dije mientras me giraba para ir hacia la puerta. Entonces oí dos golpes secos, miré hacia atrás y ahí estaban los dos.- ¿No podéis entrar por la puerta como las personas normales?
-No somos personas normales Gli - dijo Mild. Los dos se fijaron de pronto en Wheels, sentado en el sofá, sin camiseta y con el cinturón desabrochado. Después sus miradas se posaron en seguida en mi, en mis piernas desnudas. Y acto seguido en toda la ropa que nos faltaba a nosotros encima, tirada por el suelo.
-Eh, ¿nos vamos?
-¿Interrumpimos?
-¿Estabais haciendo algo...importante?
-No chicos, quedaros. No seáis tontos.- Wheels parecía mudo, no había dicho nada desde que habían llegado. Los dos se sentaron en el sofá, uno a cada lado de él.
-Muy bien Wheels.
-Como sabes, ¿eh?
-Dejadlo chicos. -dijo Wheels echándose hacia atrás, con las manos en la cabeza y sonriendo, mientras yo ponía los ojos en blanco. -bueno, mejor me voy a poner la camiseta, porque esto es un poco incómodo. - pero antes de terminar la frase, Mild y Riddle ya se estaban desabrochando las camisas.
-No te preocupes, vamos a ponernos cómodos Wheels.- Y en un minuto los tenía a los tres sin nada de cintura para arriba y un montón de ropa a sus pies. Me senté en un sillón enfrente de ellos.
-A ver, contadnos, ¿qué tal ha ido?
-Bueno, bien. La verdad es que nuestras chicas eran majas, hemos estado los cuatro hablando durante la cena y se han interesado hasta por el skate. Pero nosotros no hemos hecho nada. Ahora, los dos que faltan, Arrow no sabemos si se habrá liado con Ettia. Han estado todo el rato hablando solos, abrazados y de la mano. Ha ido a acompañarla ahora a casa. -Al oír aquello me empecé a sentir mal. ¿Por qué?- Y Mo... Joder con Mocking. Nada más entrar en el cine se ha empezado a liar con la suya y se han pasado así toda la película. En la cena estaba muy pegados, todo el rato dándola besos por el cuello y hablándole al oído. Y bueno, ahora se la ha llevado a su casa que está vacía. A si que ya sabemos, en un rato vendrá.
Entonces sonó el timbre y fui a abrir. Me encontré a Arrow, quien al verme puso una gran sonrisa y me abrazó.
-¿Qué tal con Wheels? ¿Te ha dado un ataque o algo?
-No, pero buf... Luego te cuento y hablamos un poco, ¿vale?
Mientras asentía pasó al salón y al ver a los tres chicos desnudos, se quitó la camiseta.
-¿Queréis que os haga fotos para un calendario de torsos desnudos y lo vendemos o qué?
-No, pero si quieres haz fotos, para alegrarte tu la vista cuando quieras. -dijo Riddle mientras los demás reíamos.
-Arrow, cuentanos. ¿Os habéis liado ya?
-Eh, si. La he acompañado a su casa, y en la puerta al despedirnos se ha lanzado. Ha sido ella, no yo. -dijo con una sonrisa, mientras los demás reían.- Y luego... me ha dicho si quería pasar a su casa, que no había nadie.
-Eh, entonces...¿Que se supone que haces aquí? ¿Has venido a por protección? -Dijo Wheels mientras todos reíamos.
-No, no. Le he dicho que no iba a entrar, que me tenía que ir.
-¿Arrow estás loco?
-No Wheels, es que, ya sabes... es mi primera vez. Y no me parecía el momento.
-Oh, que tierno. Se me olvidaba. Es que a veces te veo así, desnudo y pienso como no te lo han hecho ya. -dijo Wheels riendo.
-Ya ves Whe. Pero si ha tenido muchas oportunidades, es él, que no quiere.
-¿Arrow, eres gay? Puedes contárnoslo, te vamos a querer igual.
-Que no tíos, que no. Que es que quiero que sea cuando yo lo vea oportuno, no por hacerlo.
-Todos pensamos eso la primera, ¿verdad Riddle?
-Si, pero luego ya te da igual. Si no, mira a Mock jajaja.
-¿En serio se la ha llevado a su casa? Que fáciles son algunas.
-No como Gli. -comentó Wheels, como hablando consigo mismo y todos se echaron a reír, menos yo, que creí que me moría ahí mismo.
-¿A si que nada no? Era algo que nos preguntábamos todos. ¿Pero ya estáis saliendo y lo reconocéis?
-Eh, pues no se. Que os conteste ella, porque a mi todavía no me ha dicho ni que si ni que no.
-¿Pero se lo has pedido? Que romántico Wheels. Si tu nunca le has pedido a ninguna, las besas y punto.
-Porque a esas solo quiero besarlas y punto. A ella no.
-Eh, creo que sobro aquí. -dije.
-No, no. Pero si, no se. A lo mejor no debería haber dicho eso, delante de ti. Pero bueno, sigo esperando mi respuesta.
-Voy a hacer palomitas, sigue hablándoles de mi. ¿Arrow vienes?
-Claro, claro. -cuando estuvimos en la cocina, volvió a hablar- ¿entonces no habéis echo nada?
-No Ar, es que no se. Estábamos en el sofá justo cuando han llegado Mild y Rid.
-Pero...¿cómo estabais?
-Pues estábamos tumbados, yo encima de él. Me empezó a bajar los pantalones y yo me los quité. Y después el se quitó la camiseta. Mientras yo empecé a desabrocharle el cinturón, no se por qué.
-Sabes que los chicos te han salvado de hacerlo o de negarte, ¿no?
-Espera, calla. -dije, mientras me acercaba a la puerta de la cocina, sin dejar que se me viese.
-Entonces ¿lo intentaste?
-Claro que lo intenté. Llevaba toda la tarde queriéndolo. Y entonces ella dijo que vinieseis a dormir con nosotros, no se por que. Tío, ¿no os podíais haber inventado una excusa cada uno?
-Jajaja Wheels, tranquilo, tendrás más oportunidades. ¿Por que lo volverás a intentar, no?
-Si. Bueno, no se. Es que no se si ella quiere. A mi me da la sensación de que no. Pero luego empezó a quitarme la camiseta y mientras yo acababa de quitármela ella me empezó a quitar el cinturón. Entonces yo no se que pensar chicos.
-Pero, ¿vas a esperar? ¿O lo vas a dejar?
-Me gusta mucho y la quiero. No quiero dejarlo. No se, tendré que entender que ella es más pequeña.
-¿Y vas a aguantar? -se oyó a lo lejos reírse a los chicos.
-Claro, ni que fuese Mocking jajaja. Pero no se chicos. Ella tiene miedo, lo se y es normal. Pero yo también la tengo miedo a ella. Porque la quiero, no solo como amiga. La quiero mucho y eso me asusta. Y a demás, está Arrow.
Arrow entonces salió de la cocina y entró en el salón diciendo:
-Por mi no te cortes Wheels, haz lo que queráis hacer.
Me quedé sola en la cocina, mirando a las palomitas girar en el microondas, como hipnotizada, hasta que unas silenciosas manos me abrazaron por detrás.
-¿Hola? -dije desde la ventana. Las figuras salieron a la luz que salía del salón y entonces los vi. Eran Mild y Riddle. - Ey chicos, ¿y los demás?
-Si nos dejas pasar te informamos de todo.
-Si, ahora os abro. -dije mientras me giraba para ir hacia la puerta. Entonces oí dos golpes secos, miré hacia atrás y ahí estaban los dos.- ¿No podéis entrar por la puerta como las personas normales?
-No somos personas normales Gli - dijo Mild. Los dos se fijaron de pronto en Wheels, sentado en el sofá, sin camiseta y con el cinturón desabrochado. Después sus miradas se posaron en seguida en mi, en mis piernas desnudas. Y acto seguido en toda la ropa que nos faltaba a nosotros encima, tirada por el suelo.
-Eh, ¿nos vamos?
-¿Interrumpimos?
-¿Estabais haciendo algo...importante?
-No chicos, quedaros. No seáis tontos.- Wheels parecía mudo, no había dicho nada desde que habían llegado. Los dos se sentaron en el sofá, uno a cada lado de él.
-Muy bien Wheels.
-Como sabes, ¿eh?
-Dejadlo chicos. -dijo Wheels echándose hacia atrás, con las manos en la cabeza y sonriendo, mientras yo ponía los ojos en blanco. -bueno, mejor me voy a poner la camiseta, porque esto es un poco incómodo. - pero antes de terminar la frase, Mild y Riddle ya se estaban desabrochando las camisas.
-No te preocupes, vamos a ponernos cómodos Wheels.- Y en un minuto los tenía a los tres sin nada de cintura para arriba y un montón de ropa a sus pies. Me senté en un sillón enfrente de ellos.
-A ver, contadnos, ¿qué tal ha ido?
-Bueno, bien. La verdad es que nuestras chicas eran majas, hemos estado los cuatro hablando durante la cena y se han interesado hasta por el skate. Pero nosotros no hemos hecho nada. Ahora, los dos que faltan, Arrow no sabemos si se habrá liado con Ettia. Han estado todo el rato hablando solos, abrazados y de la mano. Ha ido a acompañarla ahora a casa. -Al oír aquello me empecé a sentir mal. ¿Por qué?- Y Mo... Joder con Mocking. Nada más entrar en el cine se ha empezado a liar con la suya y se han pasado así toda la película. En la cena estaba muy pegados, todo el rato dándola besos por el cuello y hablándole al oído. Y bueno, ahora se la ha llevado a su casa que está vacía. A si que ya sabemos, en un rato vendrá.
Entonces sonó el timbre y fui a abrir. Me encontré a Arrow, quien al verme puso una gran sonrisa y me abrazó.
-¿Qué tal con Wheels? ¿Te ha dado un ataque o algo?
-No, pero buf... Luego te cuento y hablamos un poco, ¿vale?
Mientras asentía pasó al salón y al ver a los tres chicos desnudos, se quitó la camiseta.
-¿Queréis que os haga fotos para un calendario de torsos desnudos y lo vendemos o qué?
-No, pero si quieres haz fotos, para alegrarte tu la vista cuando quieras. -dijo Riddle mientras los demás reíamos.
-Arrow, cuentanos. ¿Os habéis liado ya?
-Eh, si. La he acompañado a su casa, y en la puerta al despedirnos se ha lanzado. Ha sido ella, no yo. -dijo con una sonrisa, mientras los demás reían.- Y luego... me ha dicho si quería pasar a su casa, que no había nadie.
-Eh, entonces...¿Que se supone que haces aquí? ¿Has venido a por protección? -Dijo Wheels mientras todos reíamos.
-No, no. Le he dicho que no iba a entrar, que me tenía que ir.
-¿Arrow estás loco?
-No Wheels, es que, ya sabes... es mi primera vez. Y no me parecía el momento.
-Oh, que tierno. Se me olvidaba. Es que a veces te veo así, desnudo y pienso como no te lo han hecho ya. -dijo Wheels riendo.
-Ya ves Whe. Pero si ha tenido muchas oportunidades, es él, que no quiere.
-¿Arrow, eres gay? Puedes contárnoslo, te vamos a querer igual.
-Que no tíos, que no. Que es que quiero que sea cuando yo lo vea oportuno, no por hacerlo.
-Todos pensamos eso la primera, ¿verdad Riddle?
-Si, pero luego ya te da igual. Si no, mira a Mock jajaja.
-¿En serio se la ha llevado a su casa? Que fáciles son algunas.
-No como Gli. -comentó Wheels, como hablando consigo mismo y todos se echaron a reír, menos yo, que creí que me moría ahí mismo.
-¿A si que nada no? Era algo que nos preguntábamos todos. ¿Pero ya estáis saliendo y lo reconocéis?
-Eh, pues no se. Que os conteste ella, porque a mi todavía no me ha dicho ni que si ni que no.
-¿Pero se lo has pedido? Que romántico Wheels. Si tu nunca le has pedido a ninguna, las besas y punto.
-Porque a esas solo quiero besarlas y punto. A ella no.
-Eh, creo que sobro aquí. -dije.
-No, no. Pero si, no se. A lo mejor no debería haber dicho eso, delante de ti. Pero bueno, sigo esperando mi respuesta.
-Voy a hacer palomitas, sigue hablándoles de mi. ¿Arrow vienes?
-Claro, claro. -cuando estuvimos en la cocina, volvió a hablar- ¿entonces no habéis echo nada?
-No Ar, es que no se. Estábamos en el sofá justo cuando han llegado Mild y Rid.
-Pero...¿cómo estabais?
-Pues estábamos tumbados, yo encima de él. Me empezó a bajar los pantalones y yo me los quité. Y después el se quitó la camiseta. Mientras yo empecé a desabrocharle el cinturón, no se por qué.
-Sabes que los chicos te han salvado de hacerlo o de negarte, ¿no?
-Espera, calla. -dije, mientras me acercaba a la puerta de la cocina, sin dejar que se me viese.
-Entonces ¿lo intentaste?
-Claro que lo intenté. Llevaba toda la tarde queriéndolo. Y entonces ella dijo que vinieseis a dormir con nosotros, no se por que. Tío, ¿no os podíais haber inventado una excusa cada uno?
-Jajaja Wheels, tranquilo, tendrás más oportunidades. ¿Por que lo volverás a intentar, no?
-Si. Bueno, no se. Es que no se si ella quiere. A mi me da la sensación de que no. Pero luego empezó a quitarme la camiseta y mientras yo acababa de quitármela ella me empezó a quitar el cinturón. Entonces yo no se que pensar chicos.
-Pero, ¿vas a esperar? ¿O lo vas a dejar?
-Me gusta mucho y la quiero. No quiero dejarlo. No se, tendré que entender que ella es más pequeña.
-¿Y vas a aguantar? -se oyó a lo lejos reírse a los chicos.
-Claro, ni que fuese Mocking jajaja. Pero no se chicos. Ella tiene miedo, lo se y es normal. Pero yo también la tengo miedo a ella. Porque la quiero, no solo como amiga. La quiero mucho y eso me asusta. Y a demás, está Arrow.
Arrow entonces salió de la cocina y entró en el salón diciendo:
-Por mi no te cortes Wheels, haz lo que queráis hacer.
Me quedé sola en la cocina, mirando a las palomitas girar en el microondas, como hipnotizada, hasta que unas silenciosas manos me abrazaron por detrás.
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