domingo, marzo 3

Capítulo 19.

Cuando volví a despertar ahí estaba Mocking, como me había prometido. Estaba levantado, de pie frente a la ventana. 
-Hola.
Se dio la vuelta sobresaltado.
-Glim, ¿qué tal? ¿estás bien? ¿necesitas algo?
-Relájate Mock, anda. 
Rodeó la cama y se sentó en la silla que estaba a mi lado. Entonces vi que tenía la sudadera manchada. ¿Era sangre?
-¿Qué te ha pasado? -dije cogiendo la manga de la sudadera.- Esto es sangre. ¿Qué has hecho?
-Eh sí, es sangre. Nada, no te preocupes. En serio, déjalo.
-Solo contéstame una cosa... ¿es tuya?
-Sí. Y ahora déjalo, ¿vale?
-Pero no quiero dejarlo. ¿De dónde es? -entonces vi su labio, el cual tenía una gran herida.- ¿Te han roto el labio? ¿Quién ha sido? ¿Qué ha pasado?
-Glimmer, si yo te cuento lo de la sangre en la manga de mi sudadera, tú me cuentas lo de la sangre en la manga de tu sudadera. 
-Manche la sudadera...¿Me viste? Yo...lo siento.
-Sí, más bien... yo te encontré. -Mocking parecía a punto de llorar. 
-Vale, dejamos lo de las sudaderas. -le acaricié el labio a Mock y el a mi el brazo. Los dos hicimos una mueca de dolor.- Bueno... cuéntame que me han hecho aquí.
-Te hicieron una transfusión de sangre. Perdiste mucha, estabas a punto de desangrarte. Y un lavado de estómago, por... ya sabes. Se que si hubiese llegado antes ninguna de las dos cosas habría sido necesaria. Probablemente estarías en tu casa aún. No tenía que haberte dejado sola.
-No te culpes, por favor. Ya tengo a mi madre para eso. Es lo último que quiero, que os sintáis culpables por algo que es solo culpa mía. 
-No es eso, es que pienso todo lo que he hecho mal y que si hubiese hecho bien no habría pasado esto. 
-No. Esto iba a pasar. Siempre pasa.
-No es la primera vez que estás en un hospital en estas condiciones, ¿verdad?
-Y sospecho que tampoco la última. 
-No digas eso Glimmer. Ahora que lo se, te ayudaré más. Te prometo que no dejaré que vuelva a pasarte esto. 
-Ya claro. ¿Qué te han contado?
-Nada, realmente. Solo lo que he oído a tu madre hablando con los médicos. Es una gran mujer, ¿sabes? Se parece a ti. He escuchado que tienes una...enfermedad.- dijo entre susurros. 
-No hace falta que lo digas con miedo, no es contagiosa. Y tengo que dejar de esconderlo, por lo menos a ti. Ya es hora de que lo sepas todo. Y también de explicarte lo que te dije por teléfono.
-Solo si quieres Glim.
-Si, quiero. Cuando tenía tres años me diagnosticaron bipolaridad del tipo II. Yo vivía con mi madre, mi padre y mi hermano. 
-No sabía que tuvieses un hermano. -dijo Mocking mientras me cogía una mano.
-Lo se. No es algo de lo que me sienta orgullosa. Con esa edad la enfermedad me afectó un tiempo bastante. Era muy agresiva. Mi padre no sabía que hacer conmigo, no sabía como tratarme. Por eso siempre estaba fuera, no quería estar conmigo. Siempre tenía que trabajar fuera de la ciudad, o eso nos decía a nosotros. Un día mi madre fue a hacer unos recados y mi hermano y yo nos quedamos solos. Entonces me quitó un juguete, algo que los niños hacen normalmente. Pero yo no me lo tomé como un juego. -se me empezaban a acumular lágrimas en los ojos y Mock me acariciaba suavemente la mano.- Casi... casi le mato. Le tiré por las escaleras. Por un rato estuvo inconsciente. Entonces yo me encerré en mi habitación y esa fue la primera vez que me autolesioné. No me hice cortes ni nada de eso, tenía cinco años. Me empecé a dar cabezazos contra la pared, hasta quedar inconsciente. A mi madre casi le da un ataque de ansiedad, al llegar a casa y encontrar a sus dos hijos inconscientes. Al recuperarnos los dos mi hermano me miró y dijo: "no quiero vivir con ella, es un monstruo". Y así era exactamente como me sentía yo. 
Las lágrimas empezaron a correr por mi rostro, mientras Mocking me abrazaba.
-Glim, no tienes que seguir si no quieres...
-No, quiero. -dije mientras me secaba la cara.- Mi padre se fue a vivir muy lejos de aquí, no se a donde, y se llevó a mi hermano. No los he vuelto a ver, a ninguno de los dos, y han pasado once años. Después de eso estuve un tiempo yendo al psicólogo y volví a estar estable, aunque tenía algunas recaídas, pero leves. Entonces, cuando yo tenía 9 años, murió mi abuela y volví a caer. Primero me corté. Perdí mucha sangre y me trajeron al hospital. Un tiempo después le quité unos antidepresivos a mi madre. Pensé en tomarme el bote entero. Pero mi madre me encontró antes, me hizo vomitar, me hicieron un lavado de estómago. Aún así yo seguía autolesionandome, pero con más cuidado, para que no me volviesen a traer al hospital. Yo sabía que el hospital me ponía aún peor. Solo pensaba en mi abuela, mi padre y mi hermano. Quería que volviesen todos. No tenía amigos, porque me pasaba el día en el hospital y en casa. No salía y no iba a clase. Un poco después dejé de comer. Y le iba quitando más y más medicamentos a mi madre sin que lo notase y los guardaba en el fondo de mi armario. Pensé muchas veces en el suicidio. No quería vivir con alguien como yo. Y entonces... entonces os conocí a vosotros. Y me devolvisteis las ganas de vivir. Arrow me ayudó a volver a comer. Cambiaba las horas haciéndome daño por horas patinando con vosotros. Volví a ir a clase. Todo mejoró muchísimo. Y entonces, me abandonasteis, como hacen todos.
-No Glimmer, yo estoy aquí. -dijo Mocking mientras me abrazaba, apretándome contra el y los dos llorábamos. 

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