Me autoconvencí de que lo único que necesitaba realmente era a mi madre y a Mocking. Solo dormía y hablaba con ellos y así pasaban las horas. Cada vez que despertaba estaba uno de los dos a mi lado y con eso me bastaba. Una de las veces que abrí los ojos estaban allí los dos hablando con una enfermera. Al verme despertar mi madre y Mock se acercaron a mi mientras ella se iba.
-Cariño, vamos a ir un momento a la cafetería, ¿vale? Pero te vamos a dejar con una doctora, habla con ella.
-No, mamá. No quiero hablar con una psicóloga. No quiero, ¿lo entiendes? Y por cierto, ya no tengo cinco años como la primera vez. Puedes hablarme como a una persona de mi edad.
-Ya hija, lo siento. Ya sabes que... es difícil.
-Vaya usted abajo, ahora iré yo, si Glimmer me deja. -dijo Mocking sonriéndome. Mi madre salió de la habitación y él se sentó en el borde de mi cama. - Glim, tienes que hablar con la doctora, por favor. Te va a ayudar.
-Llevo diez años hablando con doctores de todos los tipos y estoy ingresada en un hospital por intento de suicidio. ¿En serio pretendes hacerme creer que eso me ayuda?
-Glim, no se... es que...
-Venga, vete abajo con mi madre. Dile a esa doctora que pase. Pero no os prometo nada.
-Gracias Glimmer. -dijo Mocking mientras me daba un beso en la frente y un abrazo. Después salió de la habitación y entró una chica de unos 30 años.
-Hola -dijo con una sonrisa radiante.- me han dicho que te llame Glimmer, no por tu nombre. ¿Estás de acuerdo?
-Preferiría que no me llamase.
-Glimmer, aunque tu creas que no, estoy aquí para ayudarte.
-¿Si? ¿Porque le importo mucho, no es cierto? Oh no, perdone. Es por que la pagan por escucharme y decirme lo que ya me han dicho tantos otros: que estoy loca.
-No Glimmer, de verdad. No pienses que estás loca. Y sí, me pagan por ello. Pero realmente quiero ayudarte. Y creo que podré hacerlo.
-¿Podrá usted hacer lo que no han conseguido 6 psicólogos en diez años?
-No... no se. Pero al menos tengo que intentarlo.
-Perdone, ¿tiene usted hijos?
-Si, tengo dos hijas pequeñas. ¿Qué tiene esto que ver contigo?
-Imagínese, que una de ellas casi mata a la otra y después casi se mata a si misma. ¿Llevaría usted a su hija a hablar con una desconocida? Porque a mi, sinceramente no me parece el mejor método.
-Es el único método con el que puedes intentar recuperarte.
-Osea, ¿que sin usted estoy perdida? Mire, lo siento, pero no pienso hablar con una persona que ni siquiera me conoce de mis cosas más íntimas. Adiós.
Salió de la habitación sin decir nada y dejó la puerta abierta. Entonces vi a un chico pasar un par de veces arriba y abajo, como buscando algo. Cada vez que pasaba delante de mi habitación miraba demasiado, para mi gusto. Me levanté y salí al pasillo, hasta encararme con él. Tenía el pelo castaño claro, casi rubio y era más alto que yo.
-Perdona, ¿quieres algo?
-¿Eh...? -parecía muy despistado. Entonces le miré a los ojos. Tenían un color azul muy intenso. Se parecía tanto a Wheels que noté un pinchazo en el estómago.
-Has pasado unas cuantas veces por delante de mi puerta. Y has mirado hacia dentro. Preferiría que no me mirase un extraño.
-Yo... lo siento. Estoy buscando a una chica de esta planta. ¿Sabes si hay alguna más?
-No. No me he relacionado con nadie desde que llegué aquí. Espero haberte servido de mucha ayuda. Adiós.
Me di la vuelta y volví a la habitación. No sabía por que, pero ese chico me inquietaba mucho. Cerré la puerta y me metí en la cama dispuesta a dormir otra vez. Parecía que era con lo único que no molestaba y no hacía daño a nadie, ni a mi misma: durmiendo.
Mocking.
Salgo de la habitación de Glim y me reúno con su madre que está a la vuelta del pasillo.
-¿Vamos a la cafetería? -propongo.
-No, conozco a mi hija. Esa psicóloga no durará ahí ni diez minutos.
-Ya suponía.
-Mocking eh... ¿no tenéis un nombre normal? No me siento cómoda llamándote así, la verdad. Es como si fuesemos amigos. -dice ella sonriendo.
-Si tengo un nombre normal, pero no me gusta utilizarlo. -le devuelvo la sonrisa. - No te sientas incómoda, Mocking me gusta.
-Bueno, pues Mocking... quería darte las gracias. Me has hecho sonreír y lo más importante, le has hecho sonreír a ella. La última vez tardamos más de un mes.
-Quiero veros sonreír. Es lo único que me importa ahora, de verdad.
-¿Sabes algo de los demás chicos?
-Creo que todavía no es el momento. -digo sintiendo la sangre seca en mi sudadera.
Miro hacia el pasillo de la habitación de Glimmer y la veo saliendo y encarándose con un chico casi rubio y alto. Ella, con todo su genio, como de costumbre. Pone las manos en las caderas para imponerse, pero la verdad es que descalza y en pijama resulta algo ridícula. Sonrío, vuelve a ser un poco como es ella.
Pero entonces miro hacia atrás y veo a su madre con toda la cara mojada y los ojos totalmente inundados. Mi mirada pregunta que pasa, pero ella solo me abraza y se va corriendo hacia abajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario