domingo, marzo 17

Capítulo 21.

Mocking.

Intento entrar en la habitación de Glim, pero la psicóloga me intercepta antes de conseguirlo. 
-Tienes que hablar con ella.
-¿Qué?
-Si. Me ha dicho que no quiere hablar con alguien a quien no le importa y que no la conoce. A ti te importa, tu la conoces. Habla con ella. Probemos eso.
-¿Pero cómo voy yo a hablar con ella? ¿De qué?
-De lo que sea. Te daré un tema al día y la tienes que sacar todo lo que puedas sobre eso. No seas directo, inténtalo como un amigo que se preocupa por ella. 
-¿Y si no quiero?
-¿Quieres ayudarla?
-Por supuesto. 
-Pues haz eso. Más tarde nos veremos y me cuentas como ha ido. Procura acordarte de las cosas importantes. Palabras exactas, movimientos extraños, si desvía la conversación de algunos temas. Luego yo examinaré lo que me cuentes.
-¿No sería más fácil ponerme un micrófono? Me siento como si la estuviese engañando. -digo mirándola seriamente.
-Mira chico, vamos a ayudar a tu amiga, quiera ella o no.
Pongo la mano en el manillar de la puerta, pero ella me coge el otro brazo y mirándome seriamente me dice:
-Que te hable hoy de su hermano.
-Pero... -antes de que pueda acabar la frase ya se ha ido, dejándome solo en el pasillo. Quiero ayudar a Glimmer. Supongo que por probar hoy no pasará nada. Abro la puerta y la encuentro hecha un ovillo mirando hacia la pared de la ventana. No se gira al abrir la puerta, pero se que no está dormida.
-¿Qué tal con la doctora?
-Cada año son más idiotas. -se gira y queda tumbada en la cama mirando hacia arriba. Me mira, se echa hacia un lado y me señala con la mano el hueco libre en la cama. Me está invitando ha hablar, voy bien.
-Pues a mi me ha parecido simpática. Eh y, ¿quién era el chico con el que hablabas en el pasillo? -digo mientras me tumbo a su lado poniendo las manos bajo mi cabeza. 
-No se. Tampoco me ha caído bien. Me inquietaba mucho. 
-¿Qué quieres decir?
-Me daba la sensación de que ya le conocía. Creo que es porque se parecía mucho a... ya sabes... Wheels. -al decir su nombre su voz suena lejana.
-No pienses en él Glimmer. No se merece ni eso.
Se gira hasta quedar mirándome de perfil y me abraza. Yo paso un brazo por su espalda y la acaricio. En lo único que puedo pensar es en que tengo que protegerla. 
-Ya. El me decía que era mi hermano. El hermano que nunca tuve. Pero, ¿sabes? Si que tuve uno. 
-Si. ¿Quieres hablar sobre él? -ella misma lleva la conversación hasta donde yo debía hacerlo.
-La vedad...la verdad es que no me acuerdo de él. Físicamente. No me acuerdo de su cara, de sus ojos, de su pelo. De nada. Y mi madre escondió todas las fotos en las que salían él y mi padre, para evitar hacerme más daño. Creo que ahora tendremos que tirar también en las que salen los chicos.
-Y ¿te acuerdas como era él? ¿cómo se portaba? -tengo que sacar algo de aquí. Se aprieta más contra mi pecho y se aferra a mi sudadera, aún llena de sangre.
-Era mayor que yo, dos años creo. Ahora será como tú supongo. Era bueno, muy bueno. Es decir, como todos los hermanos mayores me hacía de rabiar y esas cosas. Pero se portaba muy bien conmigo.-vacila y baja un poco más la cabeza.- Me protegía, me quería. Hasta que yo lo estropeé todo. 
Noto la sudadera húmeda por la parte en la que tiene apoyada su cabeza. La abrazo más fuerte, quedando el trozo de manga manchado de sangre cerca de su cara.
-Mock, yo te he contado esto, cuéntame tu lo de la sangre. -dice secándose las lágrimas con las manos.
-No... no es buena idea, créeme. 
-Por favor, dime solo quien te lo ha hecho.
-Te pondrás peor Glimmer, hazme caso.
-Ha sido uno de los chicos, ¿no? ¿Ha sido por mi Mocking? -me dice mientras me mira con la cara llena de lágrimas.
-Si, Glim, si. Pero no te preocupes, de verdad, estoy bien.
-Solo dime quien de todos ha sido, por favor.
-Está bien, solo eso. -finalmente me rindo.- Ha sido Arrow.
Nos abrazamos y nos quedamos tumbados llorando, casi dormidos, hasta que Glimmer me susurra:
-Ojalá me hubiese pegado a mi, en vez de a ti.
Le doy un beso en la frente, mezclando sus lágrimas con las mías y nos quedamos los dos dormidos, sin importarnos la hora, el tiempo o el resto de la gente.






Esa noche tuve un sueño. Un sueño terrible, una pesadilla. Soñé que Arrow venía mientras Mocking y yo dormíamos. Nos miraba y sonreía. Me besaba y me decía que lo sentía y yo sonreía con el. Entonces miraba hacia Mocking y decía: "para ti no hay ningún lo siento". Y le pegaba un puñetazo en la cara. Yo notaba el dolor en mi propia nariz y en mi propia boca. Yo notaba mi propia sangre corriendo por mi rostro. Y gritaba, no se si en el sueño o en la realidad.

martes, marzo 5

Capítulo 20.

Me autoconvencí de que lo único que necesitaba realmente era a mi madre y a Mocking. Solo dormía y hablaba con ellos y así pasaban las horas. Cada vez que despertaba estaba uno de los dos a mi lado y con eso me bastaba. Una de las veces que abrí los ojos estaban allí los dos hablando con una enfermera. Al verme despertar mi madre y Mock se acercaron a mi mientras ella se iba.
-Cariño, vamos a ir un momento a la cafetería, ¿vale? Pero te vamos a dejar con una doctora, habla con ella.
-No, mamá. No quiero hablar con una psicóloga. No quiero, ¿lo entiendes? Y por cierto, ya no tengo cinco años como la primera vez. Puedes hablarme como a una persona de mi edad. 
-Ya hija, lo siento. Ya sabes que... es difícil.
-Vaya usted abajo, ahora iré yo, si Glimmer me deja. -dijo Mocking sonriéndome.  Mi madre salió de la habitación y él se sentó en el borde de mi cama. - Glim, tienes que hablar con la doctora, por favor. Te va a ayudar.
-Llevo diez años hablando con doctores de todos los tipos y estoy ingresada en un hospital por intento de suicidio. ¿En serio pretendes hacerme creer que eso me ayuda? 
-Glim, no se... es que...
-Venga, vete abajo con mi madre. Dile a esa doctora que pase. Pero no os prometo nada.
-Gracias Glimmer. -dijo Mocking mientras me daba un beso en la frente y un abrazo. Después salió de la habitación y entró una chica de unos 30 años.
-Hola -dijo con una sonrisa radiante.- me han dicho que te llame Glimmer, no por tu nombre. ¿Estás de acuerdo?
-Preferiría que no me llamase.
-Glimmer, aunque tu creas que no, estoy aquí para ayudarte.
-¿Si? ¿Porque le importo mucho, no es cierto? Oh no, perdone. Es por que la pagan por escucharme y decirme lo que ya me han dicho tantos otros: que estoy loca.
-No Glimmer, de verdad. No pienses que estás loca. Y sí, me pagan por ello. Pero realmente quiero ayudarte. Y creo que podré hacerlo.
-¿Podrá usted hacer lo que no han conseguido 6 psicólogos en diez años?
-No... no se. Pero al menos tengo que intentarlo.
-Perdone, ¿tiene usted hijos?
-Si, tengo dos hijas pequeñas. ¿Qué tiene esto que ver contigo?
-Imagínese, que una de ellas casi mata a la otra y después casi se mata a si misma. ¿Llevaría usted a su hija a hablar con una desconocida? Porque a mi, sinceramente no me parece el mejor método. 
-Es el único método con el que puedes intentar recuperarte. 
-Osea, ¿que sin usted estoy perdida? Mire, lo siento, pero no pienso hablar con una persona que ni siquiera me conoce de mis cosas más íntimas. Adiós. 
Salió de la habitación sin decir nada y dejó la puerta abierta. Entonces vi a un chico pasar un par de veces arriba y abajo, como buscando algo. Cada vez que pasaba delante de mi habitación miraba demasiado, para mi gusto. Me levanté y salí al pasillo, hasta encararme con él. Tenía el pelo castaño claro, casi rubio y era más alto que yo.
-Perdona, ¿quieres algo?
-¿Eh...? -parecía muy despistado. Entonces le miré a los ojos. Tenían un color azul muy intenso. Se parecía tanto a Wheels que noté un pinchazo en el estómago.
-Has pasado unas cuantas veces por delante de mi puerta. Y has mirado hacia dentro. Preferiría que no me mirase un extraño. 
-Yo... lo siento. Estoy buscando a una chica de esta planta. ¿Sabes si hay alguna más?
-No. No me he relacionado con nadie desde que llegué aquí. Espero haberte servido de mucha ayuda. Adiós. 
Me di la vuelta y volví a la habitación. No sabía por que, pero ese chico me inquietaba mucho. Cerré la puerta y me metí en la cama dispuesta a dormir otra vez. Parecía que era con lo único que no molestaba y no hacía daño a nadie, ni a mi misma: durmiendo.



Mocking.

Salgo de la habitación de Glim y me reúno con su madre que está a la vuelta del pasillo. 
-¿Vamos a la cafetería? -propongo.
-No, conozco a mi hija. Esa psicóloga no durará ahí ni diez minutos.
-Ya suponía. 
-Mocking eh... ¿no tenéis un nombre normal? No me siento cómoda llamándote así, la verdad. Es como si fuesemos amigos. -dice ella sonriendo.
-Si tengo un nombre normal, pero no me gusta utilizarlo. -le devuelvo la sonrisa. - No te sientas incómoda, Mocking me gusta.
-Bueno, pues Mocking... quería darte las gracias. Me has hecho sonreír y lo más importante, le has hecho sonreír a ella. La última vez tardamos más de un mes.
-Quiero veros sonreír. Es lo único que me importa ahora, de verdad.
-¿Sabes algo de los demás chicos?
-Creo que todavía no es el momento. -digo sintiendo la sangre seca en mi sudadera.
Miro hacia el pasillo de la habitación de Glimmer y la veo saliendo y encarándose con un chico casi rubio y alto. Ella, con todo su genio, como de costumbre. Pone las manos en las caderas para imponerse, pero la verdad es que descalza y en pijama resulta algo ridícula. Sonrío, vuelve a ser un poco como es ella. 
Pero entonces miro hacia atrás y veo a su madre con toda la cara mojada y los ojos totalmente inundados. Mi mirada pregunta que pasa, pero ella solo me abraza y se va corriendo hacia abajo.

domingo, marzo 3

Capítulo 19.

Cuando volví a despertar ahí estaba Mocking, como me había prometido. Estaba levantado, de pie frente a la ventana. 
-Hola.
Se dio la vuelta sobresaltado.
-Glim, ¿qué tal? ¿estás bien? ¿necesitas algo?
-Relájate Mock, anda. 
Rodeó la cama y se sentó en la silla que estaba a mi lado. Entonces vi que tenía la sudadera manchada. ¿Era sangre?
-¿Qué te ha pasado? -dije cogiendo la manga de la sudadera.- Esto es sangre. ¿Qué has hecho?
-Eh sí, es sangre. Nada, no te preocupes. En serio, déjalo.
-Solo contéstame una cosa... ¿es tuya?
-Sí. Y ahora déjalo, ¿vale?
-Pero no quiero dejarlo. ¿De dónde es? -entonces vi su labio, el cual tenía una gran herida.- ¿Te han roto el labio? ¿Quién ha sido? ¿Qué ha pasado?
-Glimmer, si yo te cuento lo de la sangre en la manga de mi sudadera, tú me cuentas lo de la sangre en la manga de tu sudadera. 
-Manche la sudadera...¿Me viste? Yo...lo siento.
-Sí, más bien... yo te encontré. -Mocking parecía a punto de llorar. 
-Vale, dejamos lo de las sudaderas. -le acaricié el labio a Mock y el a mi el brazo. Los dos hicimos una mueca de dolor.- Bueno... cuéntame que me han hecho aquí.
-Te hicieron una transfusión de sangre. Perdiste mucha, estabas a punto de desangrarte. Y un lavado de estómago, por... ya sabes. Se que si hubiese llegado antes ninguna de las dos cosas habría sido necesaria. Probablemente estarías en tu casa aún. No tenía que haberte dejado sola.
-No te culpes, por favor. Ya tengo a mi madre para eso. Es lo último que quiero, que os sintáis culpables por algo que es solo culpa mía. 
-No es eso, es que pienso todo lo que he hecho mal y que si hubiese hecho bien no habría pasado esto. 
-No. Esto iba a pasar. Siempre pasa.
-No es la primera vez que estás en un hospital en estas condiciones, ¿verdad?
-Y sospecho que tampoco la última. 
-No digas eso Glimmer. Ahora que lo se, te ayudaré más. Te prometo que no dejaré que vuelva a pasarte esto. 
-Ya claro. ¿Qué te han contado?
-Nada, realmente. Solo lo que he oído a tu madre hablando con los médicos. Es una gran mujer, ¿sabes? Se parece a ti. He escuchado que tienes una...enfermedad.- dijo entre susurros. 
-No hace falta que lo digas con miedo, no es contagiosa. Y tengo que dejar de esconderlo, por lo menos a ti. Ya es hora de que lo sepas todo. Y también de explicarte lo que te dije por teléfono.
-Solo si quieres Glim.
-Si, quiero. Cuando tenía tres años me diagnosticaron bipolaridad del tipo II. Yo vivía con mi madre, mi padre y mi hermano. 
-No sabía que tuvieses un hermano. -dijo Mocking mientras me cogía una mano.
-Lo se. No es algo de lo que me sienta orgullosa. Con esa edad la enfermedad me afectó un tiempo bastante. Era muy agresiva. Mi padre no sabía que hacer conmigo, no sabía como tratarme. Por eso siempre estaba fuera, no quería estar conmigo. Siempre tenía que trabajar fuera de la ciudad, o eso nos decía a nosotros. Un día mi madre fue a hacer unos recados y mi hermano y yo nos quedamos solos. Entonces me quitó un juguete, algo que los niños hacen normalmente. Pero yo no me lo tomé como un juego. -se me empezaban a acumular lágrimas en los ojos y Mock me acariciaba suavemente la mano.- Casi... casi le mato. Le tiré por las escaleras. Por un rato estuvo inconsciente. Entonces yo me encerré en mi habitación y esa fue la primera vez que me autolesioné. No me hice cortes ni nada de eso, tenía cinco años. Me empecé a dar cabezazos contra la pared, hasta quedar inconsciente. A mi madre casi le da un ataque de ansiedad, al llegar a casa y encontrar a sus dos hijos inconscientes. Al recuperarnos los dos mi hermano me miró y dijo: "no quiero vivir con ella, es un monstruo". Y así era exactamente como me sentía yo. 
Las lágrimas empezaron a correr por mi rostro, mientras Mocking me abrazaba.
-Glim, no tienes que seguir si no quieres...
-No, quiero. -dije mientras me secaba la cara.- Mi padre se fue a vivir muy lejos de aquí, no se a donde, y se llevó a mi hermano. No los he vuelto a ver, a ninguno de los dos, y han pasado once años. Después de eso estuve un tiempo yendo al psicólogo y volví a estar estable, aunque tenía algunas recaídas, pero leves. Entonces, cuando yo tenía 9 años, murió mi abuela y volví a caer. Primero me corté. Perdí mucha sangre y me trajeron al hospital. Un tiempo después le quité unos antidepresivos a mi madre. Pensé en tomarme el bote entero. Pero mi madre me encontró antes, me hizo vomitar, me hicieron un lavado de estómago. Aún así yo seguía autolesionandome, pero con más cuidado, para que no me volviesen a traer al hospital. Yo sabía que el hospital me ponía aún peor. Solo pensaba en mi abuela, mi padre y mi hermano. Quería que volviesen todos. No tenía amigos, porque me pasaba el día en el hospital y en casa. No salía y no iba a clase. Un poco después dejé de comer. Y le iba quitando más y más medicamentos a mi madre sin que lo notase y los guardaba en el fondo de mi armario. Pensé muchas veces en el suicidio. No quería vivir con alguien como yo. Y entonces... entonces os conocí a vosotros. Y me devolvisteis las ganas de vivir. Arrow me ayudó a volver a comer. Cambiaba las horas haciéndome daño por horas patinando con vosotros. Volví a ir a clase. Todo mejoró muchísimo. Y entonces, me abandonasteis, como hacen todos.
-No Glimmer, yo estoy aquí. -dijo Mocking mientras me abrazaba, apretándome contra el y los dos llorábamos. 

sábado, marzo 2

Capítulo 18.

Mocking.
Me quedo un momento en shock, intentando procesar lo que acaba de hacer Arrow. No puedo entenderlo. Siento dentro de mi mucha rabia y las lágrimas me queman en los ojos, no por el dolor del puñetazo, pero no dejo que se escapen. No lo entiendo. No entiendo por qué se comportan así. No entiendo que he hecho yo y menos aún que ha hecho Glimmer. Me limpio la sangre en la manga de la sudadera y me voy de allí. Cuando llego al coche suena mi móvil y oigo un débil sollozo.
-¿Hola?
-Hola Mocking. Por favor no me interrumpas. -dice Glimmer entre lágrimas- Gracias, pero ya puedes dejar de hacer tantas cosas por mi. No merecen la pena, de verdad. Y seguro que acabarás dejándome, como todos. Como Riddle y Mild. Como Wheels. Como Arrow. Como mi padre y mi hermano. Y no te culpo por ello. Es normal que nadie quiera estar con una chica como yo. Se que en realidad solo soy un estorbo para todo el que está a mi lado. Así que me parece lógico que nadie esté mucho tiempo conmigo. Ni siquiera yo quiero estar conmigo. Se que soy estúpida por pensar que con vosotros iba a ser diferente. Por pensar que estaríais a mi lado. La verdad es que habéis aguantado bastante. Pero ya no, ya no están y tú tampoco estarás. Wheels... Wheels me dijo que quería que todo siguiera igual. Que como hermanos. Y si, bueno, en realidad se ha comportado como mi hermano. No le culpo. A Riddle y Mild tampoco los culpo. Ya debes suponer lo que les pasa. Pero Arrow... Sinceramente, pensaba que Arrow era especial, era diferente. Pensaba que yo era especial para él. Pero le escuché el otro día. Quiere a Ettia como si fuera la única en el mundo y yo soy un cero a la izquierda para él. Supongo que siempre lo he sido, pero no he querido darme cuenta. Supongo que solo yo le quería. Y basándome en la forma que me han dejado de lado todos, supongo que yo era la única que daba amor en este grupo. Vosotros no. Y es normal. Ahora lo pienso y veo a 5 amigos que viven su vida perfectamente y de repente se les acopla una cría y que encima está loca y vosotros no sabéis como decirla que se vaya de vuestras vidas y os deje en paz. Y tu de momento no me has dejado de lado. Parece que incluso me aprecias un poco. Pero se que lo harás, lo acabarás haciendo. Todo el mundo lo hace. Es la historia de mi vida. No me estoy haciendo la víctima. No pretendo que hagas nada por mi. No quiero que se lo cuentes a los demás y vengan a pedirme perdón. No, no quiero nada de eso. Solo quiero decirte que no puedo más. Adiós Mocking. 
-Pero, Glim... -me doy cuenta que ha colgado antes de que yo dijese ni una palabra. Algo dentro de mi muere. Y algo dentro de mi me dice que algo va mal. 
Muy mal.



Recuerdo salir de la cama. Lloraba muchísimo, no podía dejar de llorar. Me hice daño, como tantas otras veces. Ese dolor me recordaba al pasado, me hacía daño por dentro, me recordaba que la vida es un ciclo, que siempre se repiten las cosas. Llamé a Mocking. No me acuerdo exactamente de lo que le dije. Lloraba tanto que mis propias lágrimas me ahogaban. Le pedí que no dijese nada y me hizo caso. Y después abrí los últimos cajones del armario. Y ya no recuerdo nada más.
Hasta que abrí tímidamente los ojos. La claridad me deslumbró. A mi derecha había una ventana con cortinas blancas. El techo era blanco. Las paredes blancas. Las sábanas que me envolvían eran blancas. Miré hacia delante y vi a mi madre sentada en una silla. Se había quedado dormida con un libro encima. Parecía muy cansada, tenía muchas más ojeras de lo normal. Y aún así parecía guapa. Se que estaba aquí por mi. Ella siempre estaba. Eso era lo único que tenía seguro. La única persona que jamás me había abandonado. No se por qué no había pensado en ella antes. Solo la necesitaba a ella. Y pensando eso volví a dormirme.

Desperté más tarde. No se si horas, minutos o días. Observé el lugar donde antes estaba la silla con mi madre y habían desaparecido las dos. Pero escuché un susurro a mi izquierda.
-¿Glimmer?
Miré hacia allí y vi a Mocking. No quería verle. No podía. Igual que mi madre representaba la estabilidad y el cariño, todo lo que yo necesitaba, él representaba a todas esas personas que me habían dejado, cuando más los quería. Pero en realidad quería estar con él. Me transmitía confianza y parecía que me quería de verdad. 
-¿Por qué no me habías contado nada de esto? -dijo mientras me acariciaba el pelo. Me encogí de hombros.- Te podía haber ayudado más de lo que lo he hecho. Podía haber hecho más. Lo se. Lo siento. 
-No... tú... lo has hecho bien. 
-¿Esto lo sabía alguno de los chicos? -negué con la cabeza.
-Bueno... Arrow. Sabía una pequeña parte. Pero no.
-¿Quieres dormir más?
-Si. Pero no les digas a las enfermeras ni al médico que me he despertado. Ni a mi madre siquiera. Por favor.
-¿Por qué? Me han dicho que informe de cualquier cosa que pase.
-Por favor Mocking. Si saben que ya me he despertado empezarán a venir. A darme medicamentos. A darme comida. A contarme que lo que he hecho está muy mal. Y en dos horas estaré otra vez hablando con el psicólogo. Por favor, no digas nada.
-Como quieras.
-Después te lo contaré todo, te lo prometo. -no sabía por qué había dicho eso. Era lo que menos me apetecía.
-Solo si tu quieres. Ahora duérmete. Estaré aquí cuando vuelvas a despertarte, no te preocupes. No me iré. 
Y con esas tres últimas palabras rondando por mi cabeza volví a quedarme dormida.