-¿Tienes hambre? ¿Quieres ir a cenar?
-Vale, pero ¿con los chicos o solos?
-Me da igual, ¿qué te apetece comer?
-Pizza. Yo siempre quiero comer pizza - se rió y me cogió la mano con más fuerza - ¿y a ti que te apetece comer? -pregunté. No dijo nada, se acercó y me besó.
-Lo siento, pero si me comes me muero. No puede ser. - sonrió, me cogió en brazos y yo eché los míos por detrás de su cuello y me sujeté con las piernas a su cuerpo. De pronto me acordé de que esa noche Wheels iba a ir a dormir a mi casa, porque yo seguía sola. Me entró el pánico. Me solté y aterricé en el suelo.
-¿Sabes qué he pensado? Que podían venir los chicos también a dormir esta noche. Hace mucho que no estamos todos juntos más tiempo que diez minutos y sin patinar. Y nos tienen que contar que tal sus citas. ¿Qué te parece? -¿qué me pasaba? ¿en serio me daba tanto miedo estar a solas en mi casa con Wheels? Llevaba con él casi toda la vida, sin embargo me paralizaba si pensaba en nosotros dos solos.
-Ah, bien. Vamos a la pizzería. -Ni su cara ni sus palabras demostraban mucha alegría. Cuando llegamos el entró a pedir y yo me quedé fuera para llamar a Arrow y comentarles el plan.
-¿Eh Ar? ¿Qué tal va la noche? ¿Interrumpo? Lo siento.
-Tranquila Gli, no interrumpes nada. -rió Arrow al otro lado del teléfono. - Va bien, ya te cuento luego más detalladamente.
-Eh, hemos pensado Wheels y yo que podéis venir si queréis a dormir, porque íbamos a dormir los dos solos, pero así estamos todos juntos y hablamos y... -hablaba mucho y muy rápido y sin sentido, porque cada vez me ponía más nerviosa.
-Por como me lo dices creo que eso lo has pensado tu solita, Wheels no ha tenido nada que ver, ¿cierto? Si no te conociese diría que le tienes... ¿miedo?
-Déjate de tonterías Arrow. ¿Venís o no?
-Ahora se lo comentaré a estos, pero supongo que sí. Después de cenar, cuando dejemos a las chicas te llamo. ¿Podrás estar sola con él hasta entonces sin que te de un ataque de ansiedad?
-Muy gracioso Ar. Llama cuando puedas. Adiós, te quiero.
-Te quiero patosa. Y que no se te olvide respirar. -colgué y entré. Busqué a Wheels y allí me esperaba con dos pizzas en una mesa y una sonrisa radiante. ¿Cómo podía darme miedo?
Cuando abrí la puerta y pasé a mi casa, aún con la luz apagada y los dedos cruzados deseaba que llegasen ya los chicos. Estaba aterrada.
-Eh, pasa, siéntate, como en tu casa...
-Ya Gli, es mi casa -me hizo reír. Aún en ese momento, que era con la última persona que quería estar el era capaz de hacerme reír.
-Em..¿qué quieres hacer? -pregunté mientras pasábamos al salón. Me cogió de la mano y me llevó hasta el sofá. Se sentó y tiró de mi hacia abajo. Yo me dejé llevar y me senté en su rodilla. Subí las piernas al sofá y le abracé pasando mis brazos por debajo de los suyos.
-Glim, te noto un poco... rara. ¿Te pasa algo? En serio, sabes que puedes contármelo.
-¿Eh? Ah, no, no. Estoy bien. A lo mejor un poco cansada, hemos andado mucho hoy.
-Bueno, pues relájate y descansa. -dijo al tiempo que se tumbaba en el sofá y yo quedaba también tumbada encima de él. Empezó a besarme y a mover sus manos por mi espalda, tan suavemente que me derretía, como si llevase fuego en las yemas de los dedos. Cada vez que sus labios me rozaban, me daba un poco menos de miedo. - Podríamos aprovechar antes de que vengan los chicos, ahora que estamos solos, si quieres...