Mocking.
Glimmer está duchándose y su madre ha salido a comprar. Estoy solo en la cocina. Alex se fue hace rato y no ha vuelto aún. Nadie sabe si volverá. Así debe sentirse Glim cada vez que ve a alguien irse. La oigo gritar desde arriba.
-¿Mock?
Subo corriendo y hablo sin abrir la puerta.
-¿Estás bien?
-Si. ¿Puedes traerme una toalla?
Voy a su habitación a por una y se la paso casi sin abrir la puerta. Ella me da las gracias. Me quedo fuera para darle conversación.
-Me gusta el silencio de tu casa. En la mía jamás hay uno así. Ya sabes, mis hermanos.
-Si. Te echarán de menos, ya no pasas tiempo con ellos.
-A ti también te echarán de menos. Te quieren mucho. Puedo traerlos algún día si quieres.
-O mejor. Podemos ir los dos a tu casa. Quiero salir de aquí.
-Si quieres, vale. Mi madre también quería verte.
-Pues me visto y vamos ahora mismo.
-¿Ahora mismo? Bueno, como quieras.
La espero abajo mientras se cambia. Baja con unos pantalones y una sudadera, después de semanas sin quitarse el pijama. Se ha peinado y lavado, no lleva nada de maquillaje. Casi nunca lo lleva. Está guapa, sin intentarlo si quiera.
-¿Vamos? -dice mientras abre la puerta y sale a la calle.
Mi casa no está muy lejos de la suya, pero el poco rato que andamos se la nota disfrutar del aire libre y del sol. Al llegar a mi puerta, saco las llaves, que no utilizo desde hace 5 o 6 días.
-¿Hola? ¿Hay alguien? -grito. Se oyen cuatro pequeños pies bajando por las escaleras corriendo. - Bajad con cuidado, que os haréis daño.
Miro a Glim y ambos sonreímos. Llega primero Abby, que ha sido más rápida. La cojo y la sujeto en el aire, hasta que ella me abraza.
-Te he echado de menos.
-Y yo a ti, enana.
Entonces aparece Tony protestado.
-Abby ha hecho trampas, por eso ha llegado antes que yo. -dice con cara de pena. Me agacho para poder abrazarlos a los dos. Parecen gemelos, aunque solo se llevan un año, pero son muy parecidos.
-¡Eh, Glimmer! -dice entonces Abby. Los dos se giran y van corriendo hacia ella, que se sienta en el suelo mientras los abraza.
-Nos han dicho que has estado malita. -dice Abby, mirándola con sus grandes ojos.
-Malita no, enferma. No seas tonta. -contesta Tony haciéndose el mayor.
-Cada vez que os veo estáis más grandes -dice Glimmer.- Y os parecéis más a Mock. -sonríe y me mira.
-Hacía mucho que no te veíamos. Tienes que venir más. -dicen los niños. - ¿Por qué no te quedas a cenar?
-Sí, quédate. -de pronto aparece mi madre por la cocina. Glimmer se levanta y se acerca para darle dos besos, pero mi madre le da un abrazo. - Todavía no había hablado contigo desde... desde entonces. Lo siento. He hablado con tu madre por teléfono varias veces para ver como estabas.
-No se preocupe. -dice Glimmer sonriendo.
-Dila que para todo lo que necesite puede llamarme. Y lo mismo te digo a ti.
-Muchas gracias, de verdad.
-Bueno, vamos a cenar. Venga niños.
Sale del salón y Abby y Tony la siguen. Glimmer se me acerca y me abraza.
-Gracias. A ti y a toda tu familia. Por quererme.
-No seas tonta. -digo, mientras la abrazo más fuerte. Me doy cuenta de que ya se ha quitado la armadura que tenía, con la que parecía que no la afectaba nada ni nadie. Ya solo quiere dejarse llevar por la vida. No se si eso es bueno o malo.- Vamos a cenar.