-¿Mock?¿Cómo has entrado?
-Tienes una puerta aquí, en la cocina.
-Si pero debería estar cerrada...mierda.
Mock se reía mientras yo iba a cerrar la puerta con llave.
-¿Qué tal te ha ido con esa chica?
-Pues bien Gli, ¿cómo me va a ir? -susurró mientras me guiñaba un ojo. - ¿Puedo darme una ducha, por favor?
-Si si, claro. Espera que te acompaño arriba.
Fuimos a subir las escaleras y los chicos se percataron de nuestra presencia.
-Eh Mock, campeón.
-¿Qué tal os ha ido?
-¿A dónde vais?
-Voy a acompañarle arriba que se va a duchar. No os preocupéis, ahora nos lo contará todo. Bueno, todo lo que se pueda contar.
-¿Puedo ducharme yo en el otro baño Glim? -Dijo Wheels.
-Eh si, ven. Ahora bajo chicos.
Le llevé una toalla a Mock y después otra a Wheels. Cuándo entré en su baño se estaba quitando los pantalones. Me miró sonriendo mientras sus pantalones acababan de caer al suelo. Me quedé mirándole tan fijamente que él mismo tuvo que decir:
-Glim, ¿te pasa algo? -mientras se reía.
-¿Eh? Ah, no no. Toma tu toalla.
Al acercarme a dársela me cogió por la cintura y me besó. Solté la toalla y pasé mis manos por su espalda. Estábamos tan juntos que la toalla no se caía y yo solo quería que la toalla desapareciese.
-Bueno, me voy. -me aparté corriendo de él.
-¿No te quedas a ducharte? -me dijo con esa sonrisa traviesa suya, a la que tanto me costaba resistirme.
-Hasta luego Wheels, no tardes. -mi sonrisa se despidió de la suya.
Al bajar las escaleras escuché a los otros tres hablando. Me quedé en el último peldaño de las escaleras para ver qué decían.
-Arrow dilo.
-Reconocelo. Reconoce que la quieres.
-Chicos... Claro que la quiero. Por supuesto. Como amiga.
-No Ar, no como amiga. La quieres. Se te nota en la mirada, en como la hablas, en como nos hablas a nosotros de ella.
-Llevamos toda la vida juntos, y estas cosas las notamos. No somos tan tontos como piensas. Ni tan tontos como ella, que no se da cuenta.
-¿Y cómo no quererla chicos? No sabéis lo que me ha hecho sentir. Nada nunca me había hecho sentir así. Es increíble. Y he tardado mucho en darme cuenta. Demasiado.
Me dejé resbalar por la pared hasta caer sentada en el escalón. Lo intuía, pero escucharlo con la voz de Arrow me rompió en pedazos. Arrow quería a Ettia. La quería. Y mucho, por lo que parecía. "Nunca nadie me había hecho sentir así". ¿Ni siquiera yo? No sabía por qué me sentía así. Arrow y yo éramos amigos. Nunca habíamos sido nada más. ¿Me estaba enfadando con él por querer a otra? Claro, ya no era la única. Ni la primera. Y además, no me lo había contado. Los chicos seguían hablando.
-¿Pues a que esperas para decírselo?
-¿Ahora? No. No se lo pienso decir. ¿Estáis locos?
-Tiene derecho a saberlo, ¿no crees?
-Dejad de decir tonterías chicos. No le voy a decir nada ahora, así que dejadlo.
Parecía que la conversación acababa, así que me armé de todo el valor que me quedaba y entré en el salón.
-Hola chicos. ¿De qué habláis? -Mild y Riddle miraron incómodos a Arrow, que habló, no muy convencido.
-Eh nada, estábamos hablando sobre como había ido la cita. Les estaba contando algún detalle más de Ettia, ya sabes, cosas de chicos. -dijo sonriendo.
-Nos podías contar tu de tu tarde con Wheels. ¿No te parece?
-Bueno, tampoco hay mucho que contar.
-¿Qué es eso de que te pidió salir?
-Bueno, no exactamente. Me dijo que quería dejar de negar que estuviésemos juntos. Que si podía.
-¿Y tú dijiste que si? Que romántico, nunca me lo esperaría de él.
-Pues...no. En realidad no le he contestado todavía.
-¿Es que no quieres estar con él?
-Pues no lo se. Creo que no. -Miré a Arrow, que parecía distraído. No le interesaba lo que estaba contando. ¿Eso era lo que pasaba cuando tu mejor amigo quería a otra?¿Qué a ti te olvidaba?- Es que ahora no quiero una relación. Tengo que hablar con él, pero no sé como decírselo.
-Ya no hace falta, pequeña. -Wheels apareció detrás mío solo con unos pantalones y secándose el pelo con una toalla.
-Yo...Wheels... Lo siento.
Había tantos sentimientos dentro de mi que temía desmayarme. Miraba a Arrow y después a Wheels y así repetidas veces. Entonces noté un mareo de verdad y salí corriendo por las escaleras. Me encerré en mi habitación, puse el cerrojo y me tiré en la cama, con la cabeza debajo de la almohada, esperando a que pasase ese rato. Bueno, más bien esperaba a que pasasen los próximos años.