lunes, noviembre 26

Capítulo 9.

-¿Wheels? -grité antes de dejarle contestar si quiera.
-Soy yo. ¿Que pasa Gli? -contestó el al otro lado del teléfono.
-¡Wheels! ¡Ya tengo el dinero! He conseguido lo que me faltaba, lo tengo todo. Por fin.
No dijo nada más y colgó. Supe que venía hacia mi casa. Acababa de contar el dinero y aún tenía algunos billetes en las manos. Llevaba ahorrando un año y al fin tenía todo lo que necesitaba para un tatuaje. Mi madre, después de mucho tiempo convenciéndola me había dejado hacerme uno, pequeño, con la condición de que lo pagase yo. Llevábamos mucho tiempo pensando en él. Como era el primero para Mild y para mi, que éramos los más jóvenes, íbamos a hacernos todos uno juntos. Habíamos hecho mil bocetos, añadiendo y quitando cosas y mezclando colores y al final habíamos decidido hacernos todos una tabla de skate. Para acordarnos siempre de nosotros y de lo que nos unió, por muchos años que pasasen. Volví a contar el dinero varias veces para asegurarme y si, estaba todo. Sonó el timbre pero no me preocupé, ya abriría mi madre. Abrí el armario y comencé a elegir la ropa que ponerme. Entonces entró Wheels en mi cuarto con una sonrisa radiante, se acercó a mi y me abrazó levantándome del suelo, mientras sus brazos apretaban más y más mi cintura y su cuerpo se acercaba al mío todo lo posible. Después de un rato me soltó y dijo:
-Vístete rápidamente. Vamos al estudio ya a pedir cita.
-Si, vale perfecto, pero tengo que ducharme primero. ¿Me esperas aquí?
-Date prisa Gli, mientras te elegiré la ropa.
Salí del cuarto riéndome y entré en el baño. Mientras me quitaba la ropa pensaba en Wheels. No habíamos vuelto a hablar de lo ocurrido en mi casa. Todo seguía como de costumbre, a él no se le notaba nada raro. Entonces, ¿de verdad le gustaba yo tanto como decía Arrow? A mi no me lo parecía. Al quitarme la camiseta noté que olía a Wheels. Olía a su desodorante, su colonia, su aftershave y a él en definitiva. Me encantaba ese olor y me recordaba tanto a él. Me duché todo lo rápido que pude y al salir me di cuenta de que no había llevado ropa interior. Me puse un albornoz y entré en mi habitación.
-Wheels, estoy...desnuda.
-Oh, esto va a ser divertido. ¿Y como piensas ponerte la ropa interior? Yo de aquí no me voy a mover.
-Pues dándome la vuelta listo. No vamos a hacer un drama de esto. -Se echó a reir y me pasó unas bragas y un sujetador. - Ponte eso anda.
-Está bien. Que enreda eres, eh. - Me puse las bragas de espaldas a él, sin quitarme el albornoz. Después me lo quité para ponerme el sujetador. Cuando me lo estaba abrochando escuché su voz detrás de mi.
-Qué espalda más bonita Gli. ¿Te piensas hacer aquí el tatuaje? -Dijo mientras cogía los dos extremos del sujetador y me los abrochaba él. Después me pasó las manos por las caderas y las dejó sobre mi tripa, en una especie de abrazo, apretando su cuerpo contra mi. -¿O aquí? -y me dio un beso en el cuello. 
-Ya sabes que me lo voy a hacer en la cadera idiota. -Dije al tiempo que me daba la vuelta y le sonreía.- Venga, dame la ropa que me hayas cogido.
Me pasó unos pantalones y una camiseta. Me los puse, cogí las zapatillas, me peiné y salí por la puerta, dejandole atrás.


-Vaya, seis tatuajes iguales. Bien, pues tengo la tarde del jueves entera libre. ¿Os viene bien?
-Si, si. Perfecto. -dije sonriendo de oreja a oreja.
-Si surge algún problema llamadme. Hasta el jueves chicos. -El tatuador me devolvió la sonrisa mientras salíamos. Ya le conocíamos, le había hecho todos sus tatuajes a los chicos y yo siempre que podía los acompañaba. 
-¿Qué quieres hacer ahora Glim?
-¿Damos una vuelta? Hace mucho calor.
-Venga, te invito a un helado. -dijo al ver la heladería que había al otro lado de la calle.
-Oh, que caballeroso. ¿Me retirarás también la silla para que me siente?
-Si usted lo desea así, señorita.
Cruzamos la calle riéndonos y nos sentamos, no enfrente, como normalmente si no uno junto al otro, muy pegados. Vino una camarera y Wheels se me adelantó:
-Un helado de Kit Kat y otro de limón por favor.
Al poco rato los trajo y Wheels hizo como siempre hacíamos, los mezcló. Comíamos y hablábamos y nos manchábamos mutuamente, pero no nos limpiábamos como habíamos hecho en mi casa. Hasta que él me fue a meter la cuchara en la boca y me manchó por completo.
-Uy, lo siento. Deja que te limpie. -dijo y acto seguido me dio un pico, de una milésima de segundo, tan corto que pensé si de verdad había pasado o lo había imaginado. No intentó nada más, no mencionó el tema, siguió con la conversación normal y me limpió la boca con una servilleta. 
-Vaya chicos que bonito todo. Sois monísimos, pero a la próxima que vayáis donde los tatuajes avisadnos a todos, imbéciles.
Aparecieron los cuatro chicos detrás de nosotros y se sentaron.
-¿Y qué tal les va a la pareja del año?
-Eh...nosotros no...
-No, no...no somos pareja...
-Ya bueno claro, pero vais casi de la mano por la calle, os abrazáis todo el rato, os sentáis juntos a comer helados... hasta ahí podría ser de amigos. Pero os hemos visto el pico, chicos. 
-Eso....esto... ¿ha sido sin querer?- Dijo Wheels y todos reímos.- Bueno no, no ha sido sin querer. Es que llevaba toda la mañana necesitandolo, seguro que sabéis de lo que hablo chicos. Pero no somos pareja ni nada de eso. Somos amigos...
-Si, eso, claro. Pero no os pongáis celosos chicos, sigue habiendo Glim para todos. 
-Bueno, en realidad no. Y sería mejor si fueseis pareja esta tarde. -dijo Arrow.
-¿Qué quieres decir?
-Arrow ha hecho lo peor que nadie habría podido hacer nunca. 
-Tenemos una cita cuádruple. 
Wheels y yo soltamos una carcajada tan alto que la camarera nos miró durante un momento.
-¿Y qué chica se merecería tanto para ti? ¿Y como has conseguido convencer a estos tres?
-Eh, verás... es Ettia.
Oí un crash dentro de mi.