viernes, octubre 19

Capítulo 8.

-Te queremos.
Fue lo único que escuché antes de tenerlos a los dos rodeándome con sus brazos.
-Lo siento, no teníamos que habernos ido. Sabemos que lo has pasado mal, perdónanos. 
-Acabamos de cruzarnos con los chicos. Al irnos fui a buscar a Arrow para hablar con él. No podíamos quedar esto así. Llevamos toda la tarde hablando. Tu no tienes la culpa y ninguno de nosotros tampoco.
-No hay nada de lo que tener culpa.
-Os quiero chicos. -fue lo único que me salió de la boca en ese momento.
-Te adoramos pequeña. 
Al decir Arrow eso empecé a llorar, de alegría, de emoción, de tensión acumulada, no lo se. Wheels me cogió y me llevó al sofá mientras yo seguía llorando en su hombro. 
-Venga tonta, deja de llorar.
-Si patosa, cualquiera diría que te has caído.
Miré a Arrow al decir eso y me guiñó un ojo. Empecé a reírme y las lágrimas se fueron secando poco a poco.
-¿Vas a dormir sola Glim?
-Podíamos quedarnos contigo, ya no son horas de volver a casa. -propuso Wheels.
-Si queréis, tenía pensado dormir aquí, bajad unas mantas y los colchones.
-¡Voy yo! -Se ofreció Wheels. Arrow aprovechó y se sentó a mi lado para hablar.
-Creo que le gustas de verdad.
-¿Eh? -no me enteraba de que me estaba hablando.
-Wheels. Me ha contado que cuando te besó sintió algo que jamás había sentido con nadie, que no quería separarse de tus labios por nada del mundo. Siento haberos interrumpido.
-Oh... A mi también me gustó. La verdad es que no he besado a muchos chicos en mi vida. Y solo a dos queriéndolos de verdad. El es diferente, se ha liado con muchas y tiene tanta...experiencia. Por eso me daba un poco de miedo a dónde pudiésemos llegar. Me jodió, pero a la vez me alivió cuando llamaste al timbre. 
-Si tu solo has querido a dos chicos a los que has besado te aseguro que el solo te ha querido a ti. Creo que lleva por ti bastante tiempo, pero no lo se. No solíamos hablar sobre ti de esta manera, ya sabes, el pacto...
-Si si, ya... La verdad es que con el todo a sido diferente, no se, ha sido muy a la manera de Wheels.
-Te entiendo. Mira, no se si le gustarás desde hace mucho, pero te aseguro que ahora mismo eres lo único que desea. Te quiere no solo como amiga. Y si quieres inténtalo con él. Yo no me voy a poner en medio, eres mi amiga y ya está. Ahora, si te miro cuando vas medio desnuda que no se enfade. -nos reímos y justo bajó Wheels por las escaleras. 
-¿Qué os parece si os hago la cena?
-¿En serio vas a hacer la cena Wheels?
-¿Os apetecen palomitas?
Reímos todos y Arrow y yo asentimos. Wheels dejó las mantas en el sofá y se fue a la cocina.
-Si quieres voy a dormir a casa y os dejo solos.
-No por favor. Quédate.
-Pero ¿no voy a interrumpir?
-No, Ar, te necesito. Creo que si lo voy a intentar. Pero no quiero tener una relación, no se si él pensará igual.
-Arrow, sube a por almohadas -gritó Wheels desde la cocina. Se levantó del sofá y me ofreció una mano para levantarme.
-¿Me ayudas con el transporte?jajaja 
-Claro que sí -sonreí y le revolví el suave pelo negro.

martes, octubre 9

Capítulo 7.

Estaba descolocada. Más que eso. Quería salir corriendo de allí. Gritar. Huir. No volver a verlos nunca. Quería olvidarlos. Pero no podía. Allí los tenía a los dos, cada uno sentado a un lado de mi. Ellos no sabían nada, yo lo sabía todo.
-Bueno, ¿y ese pastel que me dijisteis que ibais a hacer?
Arrow rompió el hielo. 
Estando Wheels y yo en la cama casi desnudos había llamado de repente al timbre. Yo me había puesto corriendo su camiseta y el los pantalones. Y así bajamos los dos a recibir a Arrow, semidesnudos, despeinados y manchados aún de chocolate y harina. Y nadie había dicho nada hasta entonces.
-Al final no ha habido pastel. Puedes comer lo que queda sobre nuestro cuerpo. -ellos dos rieron la broma de Wheels, pero a mi reír era lo que menos me apetecía del mundo. 
-¿Qué te pasa Glim? Estás muy seria. ¿Qué te ha hecho este? 
-¿Eh? Ah nada nada. No se. Me alegra ver que te recuperas bien y sales de casa sin nadie. Pero es peligroso.
-Glimmer, deja eso por favor. Ya puedo hacer vida normal, no hace falta que me lo recuerdes todo el rato. Y como ninguno de los dos me cogía el teléfono no sabía que podíais estar haciendo.
Wheels y yo nos miramos una milésima de segundo. Fue lo suficiente para saber que la estábamos liando y que debíamos arreglarlo pronto o sería tarde. 
-Íbamos a ducharnos cuando has llamado. Pero cada uno en un baño. Separados. Eh, ¿me entiendes no?
-Si Whe, él te entiende, yo te entiendo, todos te entendemos. Ya, para. Tranquilo.
-Estás muy raro Wheels...¿Gli, le has contado algo?
-¿Algo de qué? ¿Hay algo que debería saber?
-Creo que tenemos que contarselo Glim.
Me deshice ahí mismo. Sentí un chorro de agua fría por mi espalda. Me temblaban las piernas, las puntas de los dedos y la voz. No sabía que hacer. Sabía lo que iba a pasar si los dos lo sabían. Ellos se enfadarían. Y también se enfadarían conmigo. Necesitaba huir de allí. Sabía que no podía, pero lo necesitaba. Mis piernas se movieron ignorando la orden de mi cabeza de que estuviesen quietas. Pero al levantarme del sofá, cada uno me cogió de una mano y me volvieron a sentar. Ambos se quedaron mis manos entre las suyas. No tenía escapatoria, tenía que suceder tarde o temprano. A si que me armé de valor y dije:
-Me he liado con los dos. Los dos habéis roto el pacto. Ala, odiaros, odiadme. Haced lo que queráis. 
Me soltaron la mano a la vez. No dijeron nada más. Arrow se levantó y se fue, sin más. Wheels se puso la sudadera sin nada debajo, ya que yo llevaba su camiseta.
-Ya me la devolverás. -dijo, y se largó también. 
Y ahí me quedé yo, sola, sentada en el sofá. De repente tenía mucho frío. La piel desnuda de las piernas se puso de gallina. Gallina, así me sentía. Cobarde. No sabía por qué. Por haber hecho eso. Por no haberlo contado antes. No se.
Me quedé ahí todo lo que quedaba de tarde, como en shock. No hice nada, solo miraba al vacío e intentaba no pensar en nada. Así estuve horas. A mitad de la noche salí de la especie de hechizo en la que estaba. Me puse una camiseta de Arrow encima de la de Wheels, no sabría decir por qué. Los necesitaba a los dos allí conmigo y era precisamente lo que me faltaba. No sabía que hacer, quería hablar con alguien. Pero ¿a quién llamar? ¿a alguno de los otros tres chicos? Iba a liar más las cosas. Pero como experta en eso, les mandé un mensaje a los tres, poniendo exactamente lo mismo. Diciéndoles que si podían venir a mi casa. A estas horas. Iban a matarme. No sabía si alguno se presentaría, ni si quiera si contestarían al mensaje. Pero esperé y en menos de veinte minutos llamaron al timbre. Abrí la puerta y allí estaban los tres. Al verlos, algo de mi respiró aliviado. Pero otra parte de mi se deshizo en nervios. ¿Cómo iba a explicarles lo que había pasado?
-Gracias por venir, pasad al sofá, anda.
Se sentaron los tres en el sofá y yo en un sillón en frente. 
-¿Qué te pasa a estas horas tan importante Glimmer?
Silencio.
-Gli, cuéntanos anda.
Más silencio.
-¿Y cómo a Arrow y a Wheels no les has dicho nada de que viniesen?
Rompí en lágrimas. Todas las que no había soltado esa tarde y que me estaban presionando en el pecho y casi no me dejaban respirar. Escondí la cara entre las rodillas, no me gustaba que nadie me viese llorar. Nadie, ni siquiera mi madre. De ellos solo me había visto Arrow. Mild que estaba sentado en medio se levantó, se agachó junto a mi y me puso la mano en el hombro. Levanté un poco la cabeza para mirarle y aprovechó para limpiarme una lágrima de la mejilla. Me cogió y me sentó entre Mocking y Riddle. Mocking me cogió las manos suavemente, pero sabía que lo hacía para que no pudiese taparme más la cara. Riddle me pasó una mano por los hombros y me dio un beso en la mejilla, húmeda por tantas lágrimas.
-Me he liado con los dos. Han roto el pacto. Pero por favor, si os enfadáis con alguien que sea conmigo, no con ellos. Por favor.
Hubo un momento de silencio. Mocking me cogió más fuerte las manos y me las acarició. Mild se acuclilló delante de mi y se apoyó en mis piernas y me hizo una suave caricia. Y Riddle me plantó otro beso en la mejilla. Los miré uno a uno y me sonrieron los tres.
-No pasa nada.
-Sabíamos que esto algún día iba a pasar.
-El pacto en el fondo era una tontería.
-Estaba hecho por que todos pensábamos que no íbamos a ser a quien eligieses. Ese pacto era puro egoísmo, no por el grupo. Somos más fuertes juntos que cualquier chica.
-Aunque esa chica sea la mejor del mundo.
Al decir eso, Riddle esbozó la sonrisa mas bonita y sincera que jamás le había visto. Me abrazó y después se unieron los otros dos. 
-Muchas gracias chicos. Sois los mejores. Es muy tarde, deberíais estar ya en casa. Siento haberos hecho venir a estas horas. Si queréis iros ya, mañana hablaremos con más detenimiento.
-¿Vas a dormir sola? ¿No están tus padres? 
-Si, pero creo que es lo que necesito. No os preocupéis. 
-Si necesitas algo llámanos. ¿Vale?
-Y no pienses más en eso. Duérmete.
-Así mañana lo verás todo mucho más claro.
Nos levantamos del sofá y me volvieron a abrazar los tres. Los despedí desde la puerta, cerré y me subí a por la almohada y una manta, dormiría en el sofá. Pero justo cuando estaba colocando la manta volvieron a llamar a la puerta. Pensé que había sido alguno de los chicos que se habían olvidado algo.
Pero no. Al abrir allí estaban dos pares de ojos, dos azules y profundos como el océano y dos verdes e intensos como un bosque. Me daban miedo los dos. Y los míos parecieron cristalizarse.