-Creo que debemos contárselo a los chicos.
-No es buena idea Glim.
-¿Por qué? En nuestro grupo no hay secretos, nos lo contamos todo. No me siento bien habiendo hecho algo que ellos no saben.
-No Glimmer, no puedes. No entiendes el efecto que causas sobre la gente.
-¿Qué quieres decir?
-Que tu no te das cuenta de nada, ¿verdad? No sabes como te miran cuando vamos por el instituto o por la calle. Y no sabes con la envidia que nos miran a nosotros cuando vamos contigo.
-¿Insinúas que le gusto a los chicos?
-Mucho. Y no es que lo insinúe, es que es la verdad. Tu no te das cuenta de nada, pero es así.
-Si tanto les gusto a todos ¿por qué ninguno se me acerca a decirme algo o ninguno me pide salir o hace tanto que no me lío con nadie?
-Por que les das miedo. Impones respeto. Creen que no te relacionas con nadie mas que con nosotros y que no saldrías con alguien como ellos. Te tienen como en un pedestal.
-¿Qué tonterías estás diciendo Arrow?
-No son tonterías, es la verdad.
-Y si lo fuese, ¿qué tiene esto que ver con los chicos?
-Que nosotros no somos una excepción. Te conocimos cuando eras una niña, pero has ido creciendo y has crecido bien. Y somos hombres, nos damos cuenta de esas cosas. Y cuando nos dimos cuenta de esto hicimos un trato entre nosotros, que ninguno intentaría nada contigo por no joder el grupo. Y hasta ahora lo hemos cumplido todos, todos menos yo.
-Yo pensaba que...
-Tu pensabas que eras como un chico más, si. Y todos intentamos que sea así. Pero si una chica se nos pasea por delante en bragas y sujetador, y más si esa chica eres tú...
-Pero si yo...
-Glimmer, te repito que has crecido, déjalo así.
-¿Entonces tengo que ir siempre tapada? -de repente noté que efectivamente estaba en bragas y sujetador.- Lo siento.
-No, no pasa nada, puedes ir como quieras. Pero si ves algo extraño no te asustes, siéntete halagada.
Me hizo reír tanto como solo él sabía.
-¿Sabes qué? Olvidando lo tuyo, hace mucho que no tengo contacto masculino.
-¿Y qué quieres, que te busquemos un novio?
-Un novio no, pero algún lío no estaría mal...-nos reímos juntos.
-Ven aquí. -me dijo mientras me abrazaba. Y noté eso extraño de lo que me hablaba. Solté una risa y el se dio cuenta.
-Lo siento mucho, es que mírate, ahí semidesnuda y yo sin camiseta y...
-Arrow, Arrow, para, no te preocupes. No pasa nada.
Estaba en mi casa esperando a Wheels, nos aburríamos y le había invitado a merendar, jugar a la play y esas cosas, ya que estaba sola. Llamó al timbre y fui a abrirle únicamente con una de mis camisetas anchas que anteriormente les había pertenecido a ellos.
Nada más abrir se me tiró encima literalmente y ambos caímos sobre la alfombra riendo.
-¿Te has hecho daño? -preguntó.
-No, no pasa nada. -dije yo entre risas.
-¿Tienes hambre?
-Pues un poco.
-¿Y si hacemos un pastel para merendar?
-Vale, luego podemos invitar a los chicos a que prueben nuestra alta cocina jajaja.
Fuimos a la cocina y comenzamos a hacer el pastel. Estaba echando la harina y Wheels empezó a hacerme cosquillas, por lo que sin querer tiré el paquete a la encimera y la harina salió volando quedándome blanca.
-Te parecerá bonito. Ahora tengo que ducharme otra vez.
-Tranquila, ya me ducho yo contigo jajaja.
Me reí, pero mientras pensaba en todo lo que me había dicho Arrow. Nunca me había fijado en los chicos como nada más, hasta esa conversación que tuvimos. Había llegado a la conclusión de que Wheels podía llegar a atraerme. Los demás también, la verdad es que eran todos muy guapos, y tenían buen cuerpo. Pero me encantaba la energía de Wheels, era algo atrayente. Aunque Arrow... No, Arrow había quedado claro que no quería nada más ni volver a hablar del tema. Estaba segura de que no pasaría nada con el trato, yo no le había hecho.
Para devolverle la de la harina unté el dedo en chocolate fundido y se lo puse en una mejilla a Wheels y luego en la otra.
-Glimmer, por favor...jajaja.
Me cogió por la cintura y me sentó en la encimera. Se puso delante de mi, entre mis piernas, giró la cara y me dijo:
-Ahora me vas a limpiar los mofletes. -Yo les di dos lametazos, uno a cada mancha de chocolate.- ¿A si? -Contestó. Cogió el bol de chocolate y me manchó la punta de la nariz, para luego limpiármela con la lengua. Así estuvimos un rato echándonos chocolate mutuamente por los brazos, los hombros, las mejillas, la nariz, la barbilla... Hasta que el ritmo cambió. Se acabaron las risas, nos quedamos mirándonos. Le tocaba a Wheels, cogió chocolate y me puso un poco en la parte de arriba del pecho, lo poco que dejaba ver mi camiseta. Luego en el cuello, un poco más arriba... Yo iba siguiendo sus movimientos, pero en su cuerpo. El chocolate cada vez me sabía mejor. No sabía hasta donde iba a llegar Wheels. Le volvía a tocar a el. Cogió chocolate pero en vez de ponerlo en mi cuerpo lo puso en el suyo, en sus labios. Era la prueba. El no iba a hacer nada si yo no quería, me iba a dejar a mi manejar la situación. Mientras decidía que hacer me puso la mano en la espalda y con la otra me apartó el pelo de la cara suavemente y cogiéndome por la barbilla me levantó la cabeza. Yo me decidí, le pasé las manos por el cuello, rodeandole y le di un beso sencillo, corto y pequeño. Al intentar separarme me atrajo de nuevo con las manos que tenía en mi espalda y me besó esta vez el. Un beso apasionado y largo, un gran beso. Le rodeé el cuerpo con las piernas mientras se pegaba más y más a mi y continuábamos besándonos. Me transmitía toda su energía tan característica.
-¿Vamos arriba?
-Si.
Dijimos entre beso y beso.
Fuimos a mi habitación, pero antes dejamos la ropa manchada de chocolate y harina en el baño. Se tumbó en la cama y yo encima de él y continuamos besándonos. Mis manos recorrían todo su cuerpo y las suyas todo el mío, excepto las partes que tapaba la ropa interior que llevábamos. De repente paró y me dijo:
-Gli, hay un pacto...
-Ya se lo del pacto, y no deberíais haberlo hecho. Sois muy buenos amigos, podéis superar esto y mucho más.
-En ese caso...
Continuo besándome de esa manera que me había hecho volverme loca. Sentía sus cálidas y pegajosas manos por todo el cuerpo. Quería más.
-Glim, ¿hasta donde vamos a llegar?
-No se... -le sentía debajo de mi, todo su cuerpo suave, caliente y en tensión. Bajo sus manos hasta mis caderas, de ahí por mis piernas, mis muslos. -Tu sigue. -fue mi contestación.
Y él siguió.