Habían pasado dos meses desde aquello. A mi me seguía atormentando por las noche, tenía muchas pesadillas. Pero al despertar recordaba que todo había salido bien y Ar estaba mejor que nunca, muchas veces durmiendo a mi lado. Era verano, pero el todavía no podía moverse mucho por lo que nosotros pasábamos la mayor parte del tiempo en su casa, sobre todo yo.
Sus padres se habían ido de fin de semana y yo me había ofrecido voluntaria para cuidarle y estar con él todo el tiempo. Era un gran sufrimiento.
-Arrow, come, por favor.
-¿Me vas a obligar?
-Pues si, abre la boca.
-No quiero.
-Venga que ya no te duele, no vengas con esas. Hazlo por mi.
-Te das cuenta de que ya hemos tenido esta conversación al revés, ¿no? -Me sentí avergonzada y dejé en el plato la cuchara que intentaba meterle en la boca. Miré hacia otro lado.- Lo siento.
-Te dije que no hablases de eso. Por favor. No comas si no quieres, pero será peor para ti.
-Vamos, quita esa cara de mandona y ven aquí. Lo único que necesito es abrazarte.
-Estás muy tonto últimamente. -me reí, me senté a su lado en la cama y le abracé.
Desde su operación habíamos pasado más tiempo juntos que normalmente. Solo iba a mi casa a veces a dormir y comer, cuando me obligaba a dejarle un rato solo. Había notado mucho cariño físico entre nosotros, más que de costumbre. Me abrazaba a la mínima oportunidad, me acariciaba el pelo, la espalda, la cara y casi siempre tenía una de mis manos entre las suyas. A mi no me importaba. Me gustaba querer a Arrow, solo como amigos. No me atraía o al menos yo nunca había pensado que pudiese llegar a atraerme. Era como un hermano, nunca iba a llegar a ello. Hasta ese momento.
-Glimmer, tenemos que hablar...
-Dime. -No me gustaba el tono de sus palabras.
-Esta noche me ha gustado dormir contigo. Quiero decir, abrazados. Aunque yo no llevase camiseta ni tu pantalones. ¿Te has sentido incómoda?
-No, ya sabes que contigo nunca me siento incómoda. A mi también me ha gustado.
-Ya, pero... quiero decir de otra manera. No me ha gustado... como me gustaría con una amiga... ¿entiendes?
-Eeeh, creo que sí... -¿Qué estaba ocurriendo? ¿Le gustaba a Arrow? ¿Solo le atraía sexualmente? -No se, creo que es normal que a un hombre le guste dormir abrazado a una chica semidesnuda. Aunque nunca pensé que a nadie le pasase conmigo. -reímos un poco.
-Si, si es normal. ¿Por qué no iba a pasar?
-No considero que mi cuerpo en general sea para ello. Y nunca me he planteado dormir con un chico. Con vosotros todo es...diferente.
-Tu cuerpo es para ello y para más, créeme. ¿Cuántos años hace que no te miras en un espejo? Bueno, teniendo en cuenta que no te peinas por las mañanas... -me contagió su carcajada.- Y seguro que te lo planteaste. Cuando te gustaba ese chico hace dos años.
-No me planteé más que besarme con él y no conseguí nada. Me miro todos los días, para tu información. Y no es para ello.
-¿Por qué? ¿Hay algo que no te guste?
-Pues no se. ¿Todo? Mis pies, mis manos, mi espalda...¿la grasa de mis muslos?
Yo no llevaba pantalones. Al decir aquello deseé tener unos puestos. Él me acercó la mano y la puso sobre uno de los muslos que tan poco me gustaban. Cogió suavemente la carne y la acarició.
-Esto, esto es lo más bello que tienes. A mi me encanta. Me recuerda que hice un trabajo perfecto.
Deslizó la mano hasta mi cadera y después hacia la espalda. Con la otra me apartó el pelo de la cara y me acarició suavemente el cuello. Yo estaba muy nerviosa, no sabía que hacer, si apartarme o dejarme llevar. Me dio un beso en el cuello, otro un poco más arriba, otro en la mejilla y otro tan cerca de la boca que casi rozó la comisura de mis labios. Nos quedamos ahí un momento, respirando uno el aire del otro y suavemente se inclinó hacia mi y me dio un beso. Duró menos de 5 segundos, ni siquiera se abrieron nuestras bocas y se separó, para quedar en la misma posición que antes. Sonrió una milésima de segundo y se echó hacia atrás corriendo. Me miró muy serio y me dijo:
-Lo siento Glimmer.
-No, no lo sientas. No pasa nada. Tranquilo.
No sabía que decirle. ¿Que quería más? ¿Que por qué se había separado? ¿Que por qué había hecho eso? ¿Que qué iba a pasar ahora? ¿Que me había encantado?
Nunca había besado a nadie queriéndole. Esto era lo más parecido. Pues no estaba tan mal, un beso con amor...
-Hagamos como si no hubiese ocurrido.
-Mmm, vale...
Pero su mano continuaba en mi espalda y me acariciaba de una manera demasiado irresistible. Le cogí la mano libre y la puse cerca de la otra. Me senté ahorcajadas sobre él y le rodeé el cuello con las manos. Le miré a los ojos y sonreí.
-Te quiero. -dijo.
-¿Pero de qué manera? ¿Cómo amigo?
-Pues sí, supongo. No lo se.
Le besé en el cuello suavemente. Noté como su piel se ponía de gallina y se le erizaban los pelos más cortos. Sus manos se deslizaron más abajo, demasiado abajo, pero no me importó. Le di un beso y me separé, pero el volvió a juntarme y estuvimos largos minutos besándonos. Le mordí el labio y me separé un poco de el. Con su labio entre mis dientes le sonreí y el me besó, a pesar de que ya estaba haciéndole daño. Le solté y me separé un poco. Me di cuenta de que habíamos acabado tumbados al deslizarnos desde la posición que teníamos sentados. El sobre la cama, yo encima de el. Nos besamos un poco más, me retiré de encima de su cuerpo y acurrucada a su lado nos quedamos dormidos abrazados. Esa noche no tuve pesadillas.