jueves, noviembre 7

Capítulo 28.

Me desperté en medio de la noche. Mocking dormía cerca de mi, sentía su respiración en mi oído y su calor inundaba la cama. Me deslicé entre las sábanas y salí de la habitación. Me sentía mal por él. Estaba haciendo demasiadas cosas por mi sin tener el deber de hacerlas. No quería que continuase así, aunque sentir que le importaba a alguien era lo único que me mantenía a flote. 
No sabía a donde ir. No podía salir de casa, pero no quería estar en la habitación. Vi a mi madre a través de la rendija de su puerta. Se había quedado dormida viendo la televisión. No quería despertarla así que la dejé como estaba. 
Algo me guió hacia el sótano. Hacía años que no bajaba allí. Solo lo utilizábamos para guardar trastos viejos, por lo que estaba lleno de polvo. Encendí la inestable bombilla que emitía una tenue luz. Y comencé a mirar por las cajas.
Cajas y cajas de recuerdos se amontonaban en las estanterías. Mi madre no me había dejado nunca verlas, sin motivo. Pero yo sabía por qué. Todo lo que contenían tenía que ver con mi padre y con mi hermano. Bajé una de las que quedaban a mi altura, la apoyé en el suelo y me senté en frente, dejando que el frío me recorriese las piernas.
Algo en mi cabeza me decía que no debía hacer aquello. Que no debía remover el pasado. Algo me decía que yo sola no sería capaz de enfrentarme a ello. Pero siempre he sido demasiado testaruda. Abrí la caja, y comencé a sacar las cosas a la vez que sacaba el poco valor que me quedaba.
Todo eran fotos, en álbumes y marcos. Todas de mi padre y de mi hermano. Las saqué todas mientras las miraba distraída, intentando que no me afectase. Cuando pensaba que ya no quedaban más encontré la última en el fondo de la caja. Sobre el amarillento y desgastado papel, cayó una lágrima. Y supe que ya no podría parar.
La foto estaba tomada en un hospital. Un niño de unos seis años, rubio, mostraba una amplia sonrisa a la cual le faltaban varios dientes y abrazaba a una niña que parecía muy asustada, pero también sonreía mientras miraba admirada a su hermano. 
Llorando, acabé tumbada sobre el duro y frío suelo y me dormí apretando fuertemente la imagen contra mi, encerrándola en mi mano.

miércoles, julio 17

Capítulo 27.

Mocking.

Todavía no han empezado a salir los primeros rayos de sol cuando salgo por la puerta, en dirección a casa de Glimmer. Sabía que no podía dejarla sola. Lo sabía y aún así lo hice y ha pasado lo que yo esperaba. Recibí la llamada de Alex en medio de la noche, alarmado y no me hizo falta saber más. 
A medida que me acerco a su casa, veo una figura oscura que sube por la pared, apoyado en una farola y presiento que algo está a punto de ir mal. Llego corriendo a la esquina que forma la casa antes de que la silueta toque el cristal de la ventana. 
-¿Qué haces ahí? -grito. - Baja ahora mismo. Ella no te quiere aquí. Vete a joder a otra.
-Tú no lo entiendes. -dice él desde arriba, al tiempo que comienza a bajar por el mismo sitio que había subido. 
-Entiendo que la has hecho muchísimo daño. Entiendo que no la quieres. Entiendo que no se puede arreglar el pasado, pero entiendo que puedo evitar que vuelva a él. Entiendo que tienes que marcharte de aquí ya, y que no tienes que volver a verla. -mientras yo hablo el ha aterrizado en la acera, de un salto limpio, sin hacer apenas ruido.
-Lo siento, ¿vale? Siento haberla hecho eso. Siento no haber estado con vosotros. Siento... siento lo del puñetazo.
-Ahorratelo. Lárgate de aquí ya. -estoy siendo muy duro. Uno de mis mejores amigos se está disculpando y yo lo rechazo. Pero tengo que hacerlo. Por mi y por Glim.
-Yo... bueno, es igual. -susurra. Y seguidamente, se marcha. 
Siento la necesidad de abrazarle mientras le veo caminar de espaldas. Había sido como mi hermano durante muchos años y ahora le estoy perdiendo, sin más. Pero en lugar de hacerlo, giro y comienzo a subir por donde lo había hecho él minutos antes.
Empujo suavemente la ventana entreabierta y paso al cuarto en penumbra. En la cama una figura se revuelve. Me acerco sigilosamente.
-¿Arrow? -dice ella medio en sueños.
Acerco mi mano a su frente. Está ardiendo y sudando. Tiene fiebre, por mi culpa. 
-Duerme -susurro acariciando su mejilla, por la que empiezan a caer lágrimas. Al notarlas yo tampoco puedo contenerme y lloro por ella, por mi y por Arrow.
Lloro por todos.

miércoles, junio 5

Capítulo 26.

Terminamos de cenar y ayudamos a la madre de Mock con los platos mientras sus hermanos correteaban entre nuestras piernas. Cuando acabamos, decidí irme a casa.
-Te acompaño. -dijo Mock.
-No te preocupes. Confía en mi. -dije poniendo mi mano en su hombro.- No me pasará nada. Quédate aquí y descansa, que lo necesitas.
Cogí mi chaqueta y salí por la puerta tras despedirme. Iba sola por la calle tras más de dos semanas encerrada en casa. Esa sería la primera noche que dormiría sola, todas había estado Mocking a mi lado. Pensaba que ya estaba recuperada, que podía hacerlo. Que yo era lo suficientemente fuerte. 
Llevaba un rato caminando sola, bajo la luz de las farolas. No se veía a nadie por la calle, excepto algunos coches. Entonces una silueta apareció al final de la calle, andando por la misma acera que yo, pero en sentido contrario. Al principio no distinguía nada en ella. Según iba acercándose empecé a reconocer algunos rasgos. El pelo se veía negro, tanto en las zonas iluminadas por las farolas como en las oscuras. A juego, del mismo color, llevaba unos vaqueros que le quedaban un poco ajustados. Y la sudadera se distinguía rojiza a esa distancia. Yo sabía quien era. Pero, ¿qué se suponía que tenía que hacer? ¿Echar a correr en la dirección contraria? ¿Cambiarme de acera? ¿Pasar a su lado como si nada? Cada vez nos acercábamos más, hasta que estaba a unos pocos pasos de mi. No se si él me reconoció, porque no fui capaz de mirarle a la cara. Cuanto más nos acercábamos más ganas tenía de tirarme a sus brazos y abrazarle con toda la fuerza que tuviese. De echarle en cara que no hubiese estado conmigo y me hubiese dejado sola. De preguntarle por su vida. De decirle que le había echado de menos. Ya estábamos casi en frente y yo sabía que no iba a hacer nada de eso; que no debía hacerlo; que no tenía el valor suficiente para hacerlo.
Entonces pasó a mi lado como si ni siquiera me conociese. Había hecho él todo el trabajo por mi. Al pasar el aire me trajo su aroma. Olía a todas esas cosas que me recordaban a él, que me hacían sentirme bien, pero que a la vez me mataban poco a poco por dentro. 
Continué andando como si no hubiese pasado nada, aún que en mi interior todo estaba fuera de su sitio. Al doblar la esquina me senté en el suelo porque no creía que pudiese sostenerme mucho más tiempo en pie. Todo me daba vueltas y yo aún tenía el recuerdo de su olor. Me quedé con la espalda apoyada en la pared, ignorando el móvil que sonaba. Se me fueron cerrando los ojos y me quedé dormida.


Lo siguiente que recuerdo es despertar tumbada en el suelo de una calle, mientras Alex me zarandeaba. No recordaba qué había pasado.
-¿Qué hago aquí?
-Eso debería preguntarte yo a ti.
-No me acuerdo... -pero de algo sí me acordaba. Recordaba haberme cruzado con Arrow. - ¿Cómo me has encontrado?
-Alguien me llamó desde tu móvil diciendo que viniese aquí. No dijo nada más, solo colgó.
-¿No dijo quién era? -dije ilusionada, esperando oír el nombre de Arrow.
-No. Sería alguien que pasaba por la calle y te vio. 
-Si, sería. -contesté con la cabeza baja. 
Necesitaba a Alex, pero al mismo tiempo no le necesitaba. Necesitaba a mi madre. Necesitaba a Mocking. Necesitaba a su madre. Necesitaba a Abby y Tony. Pero al mismo tiempo no los necesitaba, a ninguno de ellos.
A quien necesitaba era a Arrow, y era el único que no estaba.

miércoles, mayo 1

Capítulo 25.

Mocking.

Glimmer está duchándose y su madre ha salido a comprar. Estoy solo en la cocina. Alex se fue hace rato y no ha vuelto aún. Nadie sabe si volverá. Así debe sentirse Glim cada vez que ve a alguien irse. La oigo gritar desde arriba.
-¿Mock?
Subo corriendo y hablo sin abrir la puerta.
-¿Estás bien?
-Si. ¿Puedes traerme una toalla?
Voy a su habitación a por una y se la paso casi sin abrir la puerta. Ella me da las gracias. Me quedo fuera para darle conversación. 
-Me gusta el silencio de tu casa. En la mía jamás hay uno así. Ya sabes, mis hermanos.
-Si. Te echarán de menos, ya no pasas tiempo con ellos.
-A ti también te echarán de menos. Te quieren mucho. Puedo traerlos algún día si quieres.
-O mejor. Podemos ir los dos a tu casa. Quiero salir de aquí.
-Si quieres, vale. Mi madre también quería verte.
-Pues me visto y vamos ahora mismo.
-¿Ahora mismo? Bueno, como quieras.
La espero abajo mientras se cambia. Baja con unos pantalones y una sudadera, después de semanas sin quitarse el pijama. Se ha peinado y lavado, no lleva nada de maquillaje. Casi nunca lo lleva. Está guapa, sin intentarlo si quiera. 
-¿Vamos? -dice mientras abre la puerta y sale a la calle. 
Mi casa no está muy lejos de la suya, pero el poco rato que andamos se la nota disfrutar del aire libre y del sol. Al llegar a mi puerta, saco las llaves, que no utilizo desde hace 5 o 6 días. 
-¿Hola? ¿Hay alguien? -grito. Se oyen cuatro pequeños pies bajando por las escaleras corriendo. - Bajad con cuidado, que os haréis daño.
Miro a Glim y ambos sonreímos. Llega primero Abby, que ha sido más rápida. La cojo y la sujeto en el aire, hasta que ella me abraza.
-Te he echado de menos.
-Y yo a ti, enana.
Entonces aparece Tony protestado.
-Abby ha hecho trampas, por eso ha llegado antes que yo. -dice con cara de pena. Me agacho para poder abrazarlos a los dos. Parecen gemelos, aunque solo se llevan un año, pero son muy parecidos. 
-¡Eh, Glimmer! -dice entonces Abby. Los dos se giran y van corriendo hacia ella, que se sienta en el suelo mientras los abraza. 
-Nos han dicho que has estado malita. -dice Abby, mirándola con sus grandes ojos.
-Malita no, enferma. No seas tonta. -contesta Tony haciéndose el mayor. 
-Cada vez que os veo estáis más grandes -dice Glimmer.- Y os parecéis más a Mock. -sonríe y me mira.
-Hacía mucho que no te veíamos. Tienes que venir más. -dicen los niños. - ¿Por qué no te quedas a cenar?
-Sí, quédate. -de pronto aparece mi madre por la cocina. Glimmer se levanta y se acerca para darle dos besos, pero mi madre le da un abrazo. - Todavía no había hablado contigo desde... desde entonces. Lo siento. He hablado con tu madre por teléfono varias veces para ver como estabas. 
-No se preocupe. -dice Glimmer sonriendo.
-Dila que para todo lo que necesite puede llamarme. Y lo mismo te digo a ti.
-Muchas gracias, de verdad.
-Bueno, vamos a cenar. Venga niños. 
Sale del salón y Abby y Tony la siguen. Glimmer se me acerca y me abraza.
-Gracias. A ti y a toda tu familia. Por quererme.
-No seas tonta. -digo, mientras la abrazo más fuerte. Me doy cuenta de que ya se ha quitado la armadura que tenía, con la que parecía que no la afectaba nada ni nadie. Ya solo quiere dejarse llevar por la vida. No se si eso es bueno o malo.- Vamos a cenar.